martes, 18 de diciembre de 2018

Colegiala follada por su profesor particular (Video Porno Gratis)

Colegiala follada por su profesor particular (Video Porno Gratis)

Una hermosa colegiala de apenas 18 años de edad es follada fuertemente por su profesor particular de matemáticas que conoció gracias a su hermanita. 13 minutos de sexo fuerte entre un profesor jóven de 25 años y una alumna o estudiante particular aún menor que él.
En Chicas-Amateur puedes ver este y más videos porno gratis on-line, simplemente haz click en play, porno gratis fácil! Porno Amateur Gratis!!!


Video Porno Amateur Gratis : Colegiala follada por su profesor particular 



Relato erótico de Colegiala follada por su profesor particular 

Sigo con mi aprendizaje, esperando encontrar opiniones y mensajes que me ayuden a mejorar y que me ayuden a identificar errores)

Eran sobre las 1 de la tarde cuando llegué a casa procedente del instituto, vivo en un barrio de las afueras, de casas adosadas de familias acomodadas, cuando abrí la puerta de casa oí hablar a mis padres con una voz, que parecía de un chico, no me resultaba familiar, rápidamente caí en la cuenta de que mamá me había comentado que había estado charlando con un chico para que diera clases de matemáticas a mi hermana pequeña, Inés de 13 años que previsiblemente y viendo sus malas notas iba a tener problemas para aprobar la evaluación de navidad.

Yo por entonces tenía 18 años, el chico se encontraba reunido con mis padres, debería tener unos 23 años, mi madre se había puesto en contacto con el chico, a través un anuncio que había puesto en el cole católico de Inés, convencida por las buenas opiniones de las demás madres.

Cuando entré en el salón vi como mis padres estaban haciéndole una especie de entrevista, cosa que no me sorprende demasiado ya que mis padres no permitirían que cualquiera entrase en casa, poniendo en riesgo a sus dos “princesas”.

El chico estaba hablando con mamá, dándole sus buenas referencias.

– Si, señora, he dado clases desde hace 3 años, a chicas del mismo curso que Inés –

Le comentaba a mi madre, el chico vestía con una camisa azul claro, abotonada hasta arriba y un pantalón negro, bastante formal, imagino que queriendo dar buena impresión.

Fue entonces cuando me vio entrar y no pudo evitar mirar de reojo y notar como se quedaba embobado mirándome mientras esbozaba un tímido hola, y el caso es que me sonaba de haberlo visto en alguna ocasión por la ciudad, para su fortuna, madre e hija nos pusimos a hablar entre nosotras, mientras papá cogía el testigo en la conversación.

Mi madre me puso al día, presentándome al chico como Gonzalo y que sería el nuevo profesor particular de Inés

– Encantada, soy Paula, la hermana de Inés – dije algo cohibida al tener que presentarme frente a mis padres.

El chico me dedicó una sonrisa manteniéndose sentado, no creyó que fuese pertinente los dos besos, y más viendo la forma tan seca de mi saludo.

Tras esto salí de la habitación para subir a mi dormitorio, donde escuché como mis padres habían quedado encantados, y al mismo día siguiente comenzaría las clases con mi hermana.

Durante esa noche, en la cena, Inés fue puesta al día sobre su compromiso de mañana y, sin demasiadas ganas, aceptó, yo también fue informada de mis funciones, pues mis papis debido a su trabajo no estarían presentes a la hora acordada para las clases, por lo que yo debía asumir las funciones de acomodar a Gonzalo y controlar que todo fuese bien entre mi hermana y el nuevo profesor particular, mis padres me tienen como una chica muy responsable, cuidadosa, estudiosa, y lógicamente pensaban este encargo lo cumpliría con facilidad, aunque yo no tuviera mucha gana de estar pendiente toda la tarde de la llegada a casa de Gonzalo.

Al día siguiente, a las 5 de la tarde, sonó el timbre de casa, sinceramente no había caído en la cuenta, pero lucía unos leggins muy ajustados que hacían mi respingón culete muy apetitoso, así como una camiseta de manga corta bastante ancha, donde no se apreciaba mi sujetador, pues era habitual que en casa no lo llevara, también mi morena melena lucía perfecta, lisa, suelta y con un aspecto muy sano.

Cuando abrí Gonzalo llevaba una vestimenta muy similar a la del día anterior, con una bolsa al hombro con el material, imagino que, para querer causar buena impresión, o quién sabe si más bien con la posibilidad de tener que ver a la hermana de Inés rondando por la casa.

– Buenas tardes…ehh Gonzalo, ¿no? – sabía perfectamente su nombre, pero me gusta juguetear.

– Eeh…si, si, buenas tardes, Paula – El chico sonrió suavemente por educación, pero noté como le pillaba por sorpresa todo, que abriera yo, mi look y sobretodo mis imponentes ojos azules, me llamó poderosamente la atención como el chico ya había memorizado mi nombre, solo habiéndolo escuchado una vez.

– Tenía clases con tu hermana esta tarde…no sé si te avisaron o algo – lo dejé pasar ante mí, mientras el chico seguía mirándome, como si le costase separar los ojos de mí.

– Sí, sí, estoy completamente avisada, creo que Inés está en su habitación, ¿es allí donde vais a dar las clases? – pregunté sin conocer esa información.

– Pues como ella prefiera, a mí me es igual – Gonzalo se encogió de hombros. – Eh…¿Vas a avisarla? ¿o me enseñas cuál es su cuarto?

– Bueno preguntémosle a la interesada, ¡acompáñame! – empecé a subir las escaleras que quedaban enfrente de nosotros, aunque la tarde era ya de octubre, era muy soleada y podía verse el sol iluminándonos por los grandes ventanales

He de confesar que exageré mi modo de andar, haciendo lucir mi prieto par de nalgas, moviéndose de un lado a otro frente a los ojos de Gonzalo, sabía que él me miraba hipnotizado pues ni siquiera pensaba en algo de lo que hablar o darme conversación.

Decidí salir de dudas y girar mi cabeza en la escalera con la excusa de decir una estúpida frase

– Vaya tarde más soleada, ¿verdad? –

Lo cacé en el acto, con los ojos puestos en mi culo, pero de una forma patética intentó disimular, lo cual hizo que se notase incluso más

– ¿eh…ah? si, si…para ser octubre sigue…sigue haciendo bueno ¿eh? jaja…invita a salir a dar una vuelta –

Lejos de alterarme, le sonreí e intentando quitarle importancia

– Si, si no fuera por los estudios, estaría en la calle- le dije mientras llegábamos al pasillo donde se encuentras las habitaciones de las “princesas”.

– ¡Que aplicada!…Y más un viernes jaja, desde luego tienes más voluntad que yo –

Ya en el pasillo el chico volvió a meter la pata, la verdad es que no daba una.

– ¿Cuál es la tuya? Digo…perdón, la de Inés – las mejillas de Gonzalo se sonrojaron de inmediato.

Sonreí al ver que el chico no daba una, pero reconozco que me encantó ese desliz, toqué la puerta de Inés

– Inés ¡sal!, está aquí tu profe –

Gonzalo se presentó y rápidamente quiso acabar con nuestro breve, pero intenso paseo por casa.

– Bueno pues…vamos a ello ¿no? –

Tirada en mi cama, pared con pared con la habitación de mi hermana, poco a poco empezó a despertarse un sentimiento de querer jugar con Gonzalo, y es que el chico era mono, era moreno, más alto que yo, delgado y unos ojos bonitos, así como la situación, que era perfecta, aún quedaban un par de horas para que mamá volviera a casa, por lo que la primera interrupción no se hizo esperar, pasada una media hora desde el comienzo de la clase abrí la puerta y me planté en el marco de la puerta apoyada, aun con la misma vestimenta, pero bebiendo de una gran taza de café

– Perdona que interrumpa – dije educadamente – Álvaro….ehh digo Gonzalo… si quieres tomar algo acompáñame a la cocina si te apetece…-

– ¿Uhm? Bueno…Si, claro. Será una tarde larga, así que igual me viene bien. ¿Te traigo algo? le dijo a Inés, pero esta negó con su cabeza mientras continuó con sus deberes, Gonzalo me había demostrado que también era un chico educado y atento con esa acción.

Dejé clara mi autoridad, a modo también de juego con Gonzalo

– haz lo que te dice Gonzalo o te enteras ehh enana, yo no soy como mami-



– Anda, déjala…que está concentrada ahora – Dijo aguantando un poco la risa ante la caña que le metía, mientras pasaba con cuidado por la misma puerta en la que yo estaba apoyada, rozándonos ligeramente al hacerlo, quedando con el todo el cuerpo muy pegado a mí.

Justo al cerrar la puerta rompí a reír

– Es como tengo que ser Gonzalo, todo esto es porque mi madre la tiene muy consentida – dije esto más seria mientras caminábamos juntos por el ancho pasillo.

– Vaya…pues viéndola ahí no lo parece para nada, parece tan formalita…como su hermana – Rio también, mirándonos de reojo, dejándome pasar de nuevo delante al llegar a las escaleras, cosas que no desaproveché.

– Bueno soy la mimada de mi padre…solo me gusta darle caña jeje– me giré para sonreírle dejándole ver mi maldad como hermana

Entramos a la amplísima cocina y yo me adelanté al frigorífico, quedándose Gonzalo junto a la encimera, apoyado con una mano

– Aun si eres mimada, pareces muy formal…No sé yo si no te estarás tomando el papel muy a pecho –

El jugueteo entre nosotros era evidente, y yo no estaba dispuesta a pararlo.

– Bueno todos tenemos dos caras, ¿no?.. ¿café?…¿leche?…¿te? –

– Lo que tú me ofrezcas – Dijo, claramente siguiendo el juego con su respuesta mientras le ofrecía la mejor perspectiva de mi par de nalguitas apretadas.

– Gonzalo tengo de todo…así que elige- dije observando el interior del frigorífico, animándole con mi mano a que se acercara.

Rápidamente noté un suspiro de Gonzalo, moviendo mi melena tras de mí, yo no me aparté por lo que sus manos se apoyaron en mis caderas y pego su cuerpo a mi espalda, como si de un acto inocente se tratase, pero ya habíamos perdido toda inocencia, noté como su polla estaba empalmada, la noté pegada a mis nalgas, podía sentir hasta su calor traspasar la fina tela de mis leggins.

Tras unos segundos de leves movimientos, donde ambos entendimos que no iba a ser una noche cualquiera, Gonzalo volvió en si parando el juego.

– Bueno, bueno…Un café entonces, no me convence nada del frigorífico, además necesito mantenerme espabilado –

– Bien, marchando un café para el profe- dije tono de broma, queriendo rebajar la evidente tensión sexual – solo, con leche…capuchino…-

– Solo está bien…entonces si yo soy el profe y tu hermana la alumna…¿tú eres la becaria? – Me dijo mientras seguramente seguía observando mi culo, pues estaba de espaldas manipulando la cafetera.

– ¿pagas bien? – le dije riéndome con una suave carcajada mientras esperaba que el café se hiciese, consultando mi iPhone.

– Ser becaria está reñido con una buena paga ¿no? Pero te recomendaré – La sucesión de bromas nos ayuda a relajarnos.

Consulté mi WhatsApp, mi madre no dejaba de mandarme mensajes preguntándome por el nuevo profesor, ignorando que era su hija mayor la que corría peligro, un peligro que no dejaba de incrementar premeditadamente.

– Mi madre piensa que eres un psicópata, no deja de preguntarme– dije girándome para ofrecerle la taza de café con una sonrisa.

– ¿Ah sí? ¿Y tú que le dices? – Se acercó un poquito, movido por la coña para intentar mirar por encima de mi hombro mi móvil, ofreciéndome por un instante de nuevo la erección cuando se puso detrás de mí.

– jaja ahhh – escondí mi móvil y me giré ocultándole lo que ponía, justo antes de agarrar su taza.

– Gracias, Paula –

Se colocó a mi lado, apoyados en la encimera, para nuestra suerte, mi hermana seguía concentrada en lo suyo y no se escucha nada por su parte

– ¿Tienes novio? – Preguntó de sopetón, mirándome de reojo.

– Sí – Asentí con mi cabeza, aunque no estamos en nuestro mejor momento.

De repente recibí la llamada que creía de mamá, pero no fue así, era de Sergio, mi novio, me aparté levemente de Gonzalo, aunque pudo escuchar perfectamente como mi chico insistía en venir a casa, pero yo se lo negaba, alegando que mi hermana estaba en casa, finalmente pudo escuchar que a las 10 de la noche pasaría a recogerme.

Aunque intentó disimularlo, noté como aquella llamada le había fastidiado mucho a Gonzalo, que no tardó demasiado en hablar sobre la llamada.

– Os hemos jodido el plan, ¿verdad? –

– ¡Qué cosas dices!, mejor que solo nos soportemos esta noche…si mi padre pilla aquí a un chico nos mata a los dos- dije haciéndome ver como el ojito derecho de mi padre.

Esa fue la excusa perfecta para un cambiado Gonzalo, que dio rápidamente por terminada la conversación

– Entonces más me vale estar con tu hermana cuando venga…no vaya a ser que todavía ni cobre ¿eh? – se apuró el café de un trago, suponiendo que era hora de volver a las clases

– En fin, iré a ver cómo va Inés. Gracias por el café – ya no es como antes, que parecía que buscaba cualquier cosa para estar más tiempo a mi alrededor, ahora era como si pusiese distancia, desde que se había enterado de lo de mi novio.

No le di más importancia y volví a mi habitación, donde pasé la siguiente media hora, reconozco que dándole vueltas a la cabeza de como volver a poner a prueba a Gonzalo.

Aprovechando la tranquilidad de la casa, me fui al baño a probarme modelitos para elegir con cual saldría esa misma noche, por lo que pronto lucía unos shorts vaqueros demasiado cortos que prácticamente enseñaba mis nalgas, y una blusa roja algo escotada.

Era sabedora de que Gonzalo, tarde o temprano tenía que ir al baño, por lo que, junto a mi ropa anterior, dejé un tanga y un sujetador, eran las prendas más bonitas y sexys de mi cajón de lencería, y me había encargado de colocarlas en un lugar muy visible, con la intención de provocar a Gonzalo.

Esperé el momento con paciencia en el pasillo, con también la intención de que Gonzalo me viera embutida en la sexy prenda que cubría a duras penas mi culo.

Gonzalo abrió la puerta y me observó, noté rápidamente como mi imagen le había puesto cachondo al instante, a pesar de mi novio y todo lo demás.

– Perdona, estás usando el baño… ¿vuelvo luego? –

– No, no, pasa…- dije como tal cosa, sabedora del anzuelo que había dejado en el baño.

Gonzalo pudo oír a mi hermana amenazándome fuera, diciendo que mi padre no me dejaba vestir así y que se iba a chivar, yo le respondí de mala forma pasando de ella, en el pasillo, esperando a que llegara mi momento.

Gonzalo se iba dando cuenta de que la niña de papá en realidad era algo más puta de lo que quería aparentar, no solo por lo que decía mi hermana, sino porque seguramente en ese instante ya tenía mi tanga entre sus manos.

Esperaba impaciente, mientras disimulaba mirándome en el espejo del pasillo, fue entonces cuando Gonzalo abrió la puerta tras un rato, y viéndome mirarme en el espejo me dijo.

– No te mires tanto, estás perfecta…aunque es una pena que el modelito tape unos tangas tan bonitos- dijo echándole algo de morro al asunto, pues la situación era ya más que evidente.

– ¿qué? ¿has mirado mi lencería? – dije fingiendo indignación, y llena de morbo.

– Estaba ahí encima…no he podido evitarlo mientras me lavaba las manos, a ver cuándo me enseñas más modelitos –

Gonzalo hizo el amago de volver a la habitación de mi hermana, pero agarrando su pecho para que se detuviera y susurrándole en su oreja:

– Si convences a mi hermana de que no nos interrumpa y de que no se lo diga a mis padres te la enseño ahora-

– Espérate aquí… – Gonzalo no lo dudo, volvió a la habitación de Inés, le bastaron unos diez minutos.

Cuando salió ahí estaba yo, esperándolo como una puta, completamente cachonda, imaginando lo que iba a sucederme.

– ¿dónde podemos ir para que no nos oiga? – me dijo con ansia y prisa.

– mmm lo más lejano en la planta de arriba es la habitación de mis padres…abajo…donde desees-

Gonzalo no dudó y mientras me metía mano me contestó

– A la habitación de tus padres… ¿Siempre eres tan puta, Paula? Porque tendrías que ver cómo me tienes… –

– Solo con los cabrones que cogen mi lencería- andando delante de él, rápidamente agarré su duro paquete

Entramos en la amplia habitación de mis padres, el templo de casa que su hija estaba a punto de profanar, como una desesperada, sólo esperé a que Gonzalo cerrara la puerta para estar de rodillas delante de él, con ansia intentando quitar su cinturón, mientras lo intentaba, le di un leve mordisquito a su pantalón, que abarcó todo el ancho de lo que parecía una gran polla.

Al recibir mi mordisco Gonzalo soltó un profundo gemido

– Menuda tarde me has hecho pasar, puta…todo el rato con la polla tiesa por ti… –

Gonzalo puso una mano en mi cabeza, agarrándome del pelo mientras me ayudaba a soltar el cinturón y su pantalón caía, dejando el bóxer, por el cual asomaba la punta de su polla por una de las perneras.

– mmmm qué te crees, ¿que no me he dado cuenta? – le dije mirándolo desde abajo mientras tiré definitivamente del bóxer hasta sus tobillos.

– Y yo pensando que eras una nena buena y resulta que eres un putón, que me calienta la polla y no es capaz de darme el gusto… –

Su polla saltó golpeando mi mejilla, dejando un hilo de líquido pre seminal por mi cara, agarró su rabo y empezó a golpear mi cara constantemente con el

– Esto te pasa por zorrita…Abre la boca y saca la lengua –

– Mi hermana nos va a pillar – fue mi última frase, pues lo siguiente que hago fue obedecer y abrir la boca y sacar la lengua mirando a Álvaro.

– No hagas ahora como que eso te importa –

Apuntó con el glande a mi boca y la dejó entrar con un golpe de cadera, empezando a follarme lentamente, mientras mis ojos estaban cerrados por el esfuerzo, notaba como Gonzalo jadeaba y gemía con fuerza, ante el intenso placer que le daba en el glande al aplastarlo contra mi garganta.

Cuando abrí los ojos vi a Gonzalo, apoyado en la puerta, mirándome con fiereza, mientras el sonido húmedo de su polla empapada en mi saliva, llenaba el dormitorio de mis católicos padres, él me apretaba fuertemente con un tirón de pelo a su rabo.

Ambos sabíamos que no teníamos demasiado tiempo, que mi hermana estaba cerca y que mis padres estaban a punto de llegar, por lo que Gonzalo decidió no perder el tiempo y sacó su polla de mi boca, me tomó por los hombros y tiró contra la cama de mis padres.

Rápidamente se echó sobre mí, desabrochó mi short y tiró de ellos hasta sacármelos, no se entretuvo si quiera en quitarme el tanga, lo hizo a un lado, y pronto noté como su polla estaba rozando mis labios vaginales, presionando con fuerza para metérmela de una vez.

– ¡mmmm siii! ¡hazlo joder! – mis gritos fueron muy audibles pero ese momento solo pensaba en que Gonzalo me follara de una vez.

Pronto me noté ensartada y abierta como una puta barata, sobre la cama de mis padres, notaba como los huevos de Gonzalo ya rozaban mis nalgas mientras me bombeaba, golpes que no se escuchaban, debido a nuestros gemidos y gritos, era sensato pensar que mi hermana debía estar oyéndonos claramente.

– ohhhhh ohhhhh aummmmm- gemía mirando hacia el techo, mi cara de placer era inmensa, hasta se me había olvidado mi hermana.

Gonzalo me agarró por los tobillos para levantar más mis piernas, haciendo que mi rajita quedara más expuesta a su polla, dejando que entrara y saliera a un ritmo infernal de mi interior

– Dios…putita…¡me encantas!…tu coño tenía hambre de rabo ¿eh?

– Si joder ¡siiii!, ¡estoy muy mal follada! – grité como una loca

– ¡Me corro!…¡me corro, puta!! –

Los gritos eran enormes, justo al tiempo que Gonzalo se vaciaba en mi interior, escupiendo todo su semen dentro de mí, follándome incluso durante el orgasmo, haciendo que su leche saliera de mi interior manchando la cama.

El olor a sexo era intenso en la habitación, ambos estábamos jadeantes, acalorados y agotados, tumbados sobre la cama de mis padres tras el rápido e improvisado polvo.

Las sabanas se habían manchado con la abundante lefada, difícil de esconder y mi hermanita golpeaba la puerta del dormitorio después de habernos oído, llamando principalmente a su hermanita mayor por la cual estaba preocupada por tantos gritos.

– ahhhh joder ¡si!- daba los últimos espasmos de placer, estaba con mi blusa roja mal colocada, despeinada, con el tanga a un lado y mis shorts en el suelo.

Volvía a recuperar la conciencia, mientras miraba como Gonzalo sonriéndome se intentaba vestir, sabiendo que, aunque el marrón era mío, habíamos cometido una locura, nos habíamos dejado llevar de una forma muy peligrosa, no dejaba de hacerme preguntas mientras yo me recomponía

– Joder esto ha sido una locura – me dijo preocupado, justo antes de mirar la puerta, aporreada por mi hermana – ¿Qué le vamos a decir?, ¿Crees que sabe que hacíamos? – preguntó sin saber hasta qué punto era de espabilada mi hermana en esos temas.

Yo mientras tanto intentaba recomponerme del improvisado polvo, colocando mi tanga y sentándome en la cama me doy cuenta de que Álvaro había manchado la cama de mis padres con su semen.

– ¡Joder! hay semen aquí – le dije señalando la mancha.

Aunque primero decidí pensar en mi problema más inmediato, mi hermana

– No creo que sepa aun lo que es follar, pero cualquiera sabe, no nos queda otra que hablar con ella – le confesé a Gonzalo.

– Bueno…si lo sabe habrá que intentar negociar…pero si no ¿Qué le decimos? –

– Joder, ha sido una locura de las gordas, improvisamos y ya está, a ver que sale – me puse de pie buscando mis shorts y justo cuando los coloqué de nuevo por mis piernas hasta abrocharlos le dije a Gonzalo – ábrele – sin disimular mis nervios y con cara de miedo.

Reconozco que Gonzalo se estaba comportándose como un caballero, él solo tenía que perder unas horas de clases, aun así, le notaba preocupado, guiñándome un ojo y dándome un suave piquito en los labios me dijo

– Tranquila, guapa, lo arreglaremos – hasta tuvo el detalle de abrir la ventana de la habitación, ya que el olor a sexo era intenso.

Justo antes de abrirle a Inés, me peiné, en el mismo espejo donde mamá lo hacía cada mañana, hecho que me produjo un morbo terrible, con un gesto le dije a Gonzalo que abriera la puerta, fue Gonzalo quien la recibió mientras yo terminaba de guardar el peine de mamá.

– Inés ¿qué haces aquí? Te dije que era un simulacro de examen y no podías preguntarme dudas – Gonzalo fingía estar disgustado por no haberle obedecido, para intentar conseguir desviar la atención de Inés.

Mi hermana le respondió con miedo.

– Pero es que he escuchado gritos y me he preocupado, ¿qué pasaba? –

– ¿Qué va a pasar? Pues nada…como no tenía nada que hacer, me vine con tu hermana aquí a…pues a ver unos videos de esos de miedo en móvil, nos vinimos tan lejos para que no te molestásemos, pero no ha valido de nada – contestó Gonzalo.

Mientras tanto yo seguía la escena, reconozco que, sintiendo morbo, al ver los esfuerzos de Gonzalo por engañar a mi hermana, que reconozco que no es un toro fácil de lidiar.

– Pero no son gritos de miedo…papi y mami también gritan así muchas noches cuando me despierto, y cuando me asomo a su habitación, mami esta subida encima de papá –

Decidí entonces coger el testigo de Gonzalo, reconozco que sorprendida, no conocía esa fogosidad de mamá, igual de ahí vino la mía.

– Ah, ¿sí? ¿Y qué haces tú despierta a esas horas? – le dije intentando desviar el tema hacia otro lado, intentando que la culpabilidad por “haber hecho algo malo” al espiarlos le haga dejar el tema

– Como se enteren que además de llevar las mates te levantas tan tarde… – añadió Gonzalo.

– Eso enana, si papa se entera no le va a hacer ninguna gracia, por eso nosotros tampoco queramos que nadie se entere, ¿lo entiendes? –

– Anda, vuélvete con la tarea que solo va a faltar que no la hayas terminado para cuando vuelvan … – Gonzalo le hizo un gesto con la cabeza, señalando el pasillo para que Inés volviera a sus ejercicios y tenerla un poco asustada.

Inés abandonó la habitación con la mirada baja y bastante seria, aunque yo no estaba muy segura de ella.

– Uff Gonzalo, no me fio nada de esta niña – lo miré con preocupación.

La verdad es que la contestación de Gonzalo me tranquilizó bastante, nadie mejor que él podía tenerla asustada.

– Bueno…a tu hermana ya la tendré yo callada, si veo que dice algo ya me ocuparé de amenazarla con mucho trabajo los fines de semana o les diré a tus padres que va fatal o algo…no te preocupes –

Álvaro acarició mi rostro suavemente con una mano, y me dio un sonoro beso en mis morritos

– En cuanto a la mancha, mmm…lo único que se me ocurre es que tapemos esa mancha con otra cosa…No sé, fingimos que estabas aquí haciendo algo, te caíste, algo se cae sobre la cama…Algo así. Porque no va a dar tiempo de que se laven ¿verdad? –

– Creo que es buena idea. Buscare café y haré como que se ha derramado encima –

Lo miré con una ligera sonrisa, al notar como los problemas de nuestra locura empezaban a ser resueltos, por un momento me puse seria, recordando el problema más gordo, que rápidamente susurré a Gonzalo.

– Gonzalo…te has corrido dentro…y no te has puesto condón –

– Bueno, cuando acabe con las clases te puedo acompañar a por la píldora si quieres, te invitas cualquier cosa para salir de casa, y te la compro en la farmacia más cercana…Y no te preocupes, que estoy limpio de todo ¿eh?

– Bien, me parece bien, y no lo decía por eso bobo…solo por lo de quedar embarazada….además tu semen se siente muy rico –

Por primera vez, después del “accidente” me mostré provocadora, quizás por ello Gonzalo se animó a acercarse a mí, y agarrándome fuertemente por mis nalgas me susurró

– Y…oye, ya que la compramos…Mejor si la aprovechamos cuanto podamos ¿no?, o te puedo follar por otro sitio que no tenga riesgos, la verdad es que follarte con condón no me atrae nada…me gusta demasiado cómo se siente dentro de ti –

Aunque me dejaba sobar, por primera vez empecé a pensar en mi novio, me sentía mal, y es que, ya le había puesto los cuernos en más ocasiones liándome y chupándosela a otros tíos, pero nunca lo había engañado follando con otro.

– Gonzalo, olvidas que tengo novio, esto no se va a volver a repetir –

– ¿De verdad crees que conseguiremos evitarlo?, yo no tendría demasiada confianza…me la pones demasiado dura, Paula, si hasta tú has chillado diciéndome que estabas mal follada, Paula pienso seguir enseñando a la pequeña para follarme a la hermana mayor –

– mmmm ten cuidadito que si se entera mi padre te mata –

– ¿de qué?, ¿de qué te has comportado como una puta con el profe de tu hermana?

Aunque me sonó un poco a chantaje, yo me dejé chantajear encantada, sinceramente me apetecía volver a follar con Gonzalo, lo que chillé mientras follábamos era muy cierto.

– Pero si antes te he dicho que iba a quedar con mi novio, además Héctor ha dejado de lado a sus amigos esta noche, todo por quedar conmigo, no podemos quedar hoy, me consigues esa píldora y quizás otro día –

– ¿a qué hora has quedado?, Paula – Gonzalo no soltaba mis nalgas, parecía pegado a ellas.

– A las 10, vamos a cenar con unos amigos –

– Entonces no se hable más, a las 10 estarás sentada con tu novio, te lo prometo, eso sí, bien folladita, ¿de acuerdo? –

Asentí sin replicar mientras Gonzalo por fin se despegaba de mi culo y se disponía a volver a las clases con mi hermana, mientras tanto, yo tenía tareas que hacer, la primera, manchar las sábanas de la cama de mis padres con café, cosa que conseguí con éxito, no quedó rastro de la mancha de semen.

Cuando mis padres llegaron, para nuestra fortuna, cada uno ya teníamos las coartadas cubiertas, a excepción de mi vestimenta, no me dio tiempo a cambiar mis mini shorts.

– ¡Paula, Inés, ya estamos en casa! – gritaron en voz alta como de costumbre, esperando que bajáramos de nuestras habitaciones ante la llamada.

Pero Inés estaba ocupada con Gonzalo, así que me tocó bajar a mi solita hasta la cocina, conforme aparecí por la puerta, mamá se percató de mi indumentaria, frunció ampliamente el ceño de forma despectiva

– ¿Me puedes decir que ropa es esa? – Preguntó mi madre con un tono de cabreo evidente.

Mi actitud había cambiado, ya no soy esa puta de la habitación de mis padres, sino una niña educada, mimosa y con la mirada agachada.

– ¿Qué le ocurre a mi ropa mami? – me miré disimulando.

– No te hagas la loca, Paula, ya te hemos dicho que esa no es forma de salir a la calle – Mamá, como era de esperar, se centró en concreto en el short, que dejaba ver todas mis piernas parte de mis nalguitas.

– Pero es que así visten todas mis amigas…además es la moda...- dije intentando darle argumentos.

– Me da igual, te lo hemos dicho mil veces y aun así insistes, póntelo en casa si te da la gana, pero a la calle no sales así vestida, y no hay más que hablar –

Con una palmada en la mesa, mi madre dio por finalizada la discusión, no dejando opción a réplicas, justo cuando calló en la cuenta.

– ¡Ah, no, espera! Que es que además hay visita… – dijo bajando el tono un poco – ¿Te parece bonito vestir así cuando está el profesor de tu hermana en casa?…anda, cámbiate y que no te vuelva a ver con eso puesto… –

– Jo mami…está bien, pero que sepas que así visten todas las chicas de mi edad – me di la vuelta y empecé a subir las escaleras hacia mi habitación sin replicar nada, hasta que me acordé que tenía que dar unas explicaciones.

– Mami, esta tarde, para no molestar a Inés, me fui a vuestra habitación, y he manchado un poco las sábanas con el café, lo siento –

– No pasa nada Paula, has hecho bien en no entretener a tu hermana – mamá me sonrió, en el fondo era su ojito derecho.

Me dispuse a prepararme en mi habitación para la intensa tarde- noche que me esperaba, mientras escuchaba como en la habitación de al lado, mis padres abordan a Gonzalo para preguntar cómo iba todo, y que tal se había portado mi hermano, escuchaba como Gonzalo iba poniéndoles al día.

Mientras tanto, había cambiado los shorts por unos vaqueros claros que, aunque seguían siendo ajustadísimos, contentarían a mis padres, pinté mis labios rojos, me gusta pintarlos así cuando sé que voy a follar, manías de niña pija, mi blusa roja seguía siendo la misma, mis pies los embutí en unas cuñas muy altas.

Mientras Gonzalo acababa su clase, procedí a cuidar mi bien más preciado, mi larga melena, la peinaba, dándole el espectacular aspecto que luce normalmente, esperando a bajar para coincidir todos en el recibidor de casa.

Esperé hasta que escuché ruido, y bajé

– ¿Ya te vas? – preguntó mi madre aún algo tensa, inspeccionándome de arriba abajo para ver si aprobaba o no mi elección de ropa.

Lo que no imaginaba, es que mamá iba a hacer todo el trabajo, y me lo iba a poner a huevo.

– Podrías hacerle un favor Gonzalo y acercar a Paula donde vaya –

Mamá odiaba que anduviera sola por la ciudad, buscaba cualquier oportunidad para que no me fuese sola, por lo que le pareció la oportunidad perfecta, Gonzalo por supuesto, aceptó.

Mientras tanto, yo permanecía aun subida unos escalones, me sentía expuesta y ardía por dentro al notar como Gonzalo me miraba, mi coño daba punzadas mientras imaginaba que pensarían mis padres si supieran lo bien que se me da mamarla…o que su hijita perfecta iba hasta arriba de semen.

– Por mí, estoy lista ya, no querría hacerte “llegar” tarde – dije con tranquilidad, aunque la palabra la malinterpretamos los dos.

– Bien pues marchamos – sentenció Gonzalo, con algo de ansiedad.

Volví a dar una imagen de niña ejemplar cuando le di un beso a mis padres y ellos me dijeron que tuviera cuidado, y que no llegue tarde.

Tras pasar un pequeño jardín, apareció el coche de Gonzalo, en cuanto salimos, seguimos sintiendo la mirada de mis padres en nosotros, mirando cómo nos metíamos en el coche, pero la distancia nos permitía mirarnos de reojo y hablar libremente.

– Tienes a tus padres bien engañados ¡ehh!, das el pego como princesa.

– Sólo un poco, aunque hoy se me ha ido de las manos – decía mientras sonreía a mis padres, a la vez que abrochaba el cinturón de seguridad.

En cuanto arrancó y salimos de la calle, Gonzalo puso una de sus manos en mi muslo, acariciándome de forma insinuante, su actitud parecía haber cambiado, sus gestos eran más duros, así como sus palabras.

– Me encantan tus pantalones…no pueden ser más ajustados. Te hacen un culito muy follable… –

– mmm primero tenemos que conseguir esas pastillas Gonzalo – dije seria, pareciendo una chica responsable, aunque mientras me dejaba sobar la pierna sin problema alguno.

– Eso no me prohíbe empezar a tocarte ¿no? – Gonzalo sonreía, mientras conducía de medio lado. – Pobrecita que no te han dejado salir enseñando tus bonitas piernas…Menos mal que ya te las he visto…-

Gonzalo tomó mi mano derecha y aprovechando mi indiferencia, me la puso sobre su paquete.

– Ponla sobre mi palanca, Paula…- mientras su mano acariciaba mis piernas, cada vez más cerca de mi entrepierna.

Mis delicadas manos no tardaron en apoderarse de todo el ancho de su polla, noté esa gran polla palpitar por mí.

Tras unos minutos llegamos a nuestro destino, una farmacia de las afueras de mi ciudad.

– Bajo yo a por ella…No vaya a ser que alguien te reconozca a ti, y tengas un problema –

La verdad es que Gonzalo, a pesar de todo, era todo un caballero, me quitó su mano de encima, además sabía cómo calentarme.

– Pero como condición, te tienes que mantener calentita para cuando vuelva ¿eh?

Gonzalo tardó unos minutos más de lo que esperaba, lo que me hizo empezar a ponerme nerviosa, pero también impaciente y no solo por la pastilla. No conseguí apartar el calor de mi cuerpo en esos minutos, aun intentando pensar en otras cosas, como por ejemplo lo mal que me estaba portando con mi novio, pero nada…todo volvía a lo morboso de la situación, al placer que habíamos conseguido solo con un polvo rápido.

Finalmente, con alivio lo vi aparecer, cruzando la calle con paso ligero hasta el coche

– Ya estoy aquí, preciosa… ¿me has echado de menos? – me sonrió ampliamente.

Dejó la bolsa con la pastilla que me libraba del embarazo a un lado, y se inclinó sobre mí para poder comerme la boca, sin esperar a alejarnos de las zonas concurridas.

– Mmmm…eres una putita mala – para mi sorpresa, Gonzalo no tardó demasiado en liberar su polla para dejarla a mi vista, muy dura.

– ufff por favor, para para…aquí no – le dije acalorada y nerviosa, y es que aun estábamos en una calle transitada, en doble fila.

– Mmm…Pues entonces vámonos a otro lado… – A pesar de eso, cogió nuevamente mi mano, y la puso sobre su glande, mientras con su mano se posaba sobre mi entrepierna, intentando masturbarme por encima de mi vaquero, mientras yo notaba mi tanga ya empapado.

Gonzalo apenas soportó unas calles más, lleno de excitación, procedente de la paja que le estaba propinando con mi mano, y es que, durante el trayecto no había tenido valor de separar mi mano de su gorda polla, Gonzalo también había tenido suerte, ya que me había dejado meter mano cómo quiso.

Paró el motor en un barrio poco transitado, lleno de pisos nuevos y vacíos, un sitio que yo conocía, pues era bastante común que las parejas de la ciudad fuesen allí a follar en sus coches.

Entendí cuando paró que no quería esperar más, por lo que en cuanto giró la llave para apagar el motor, fui yo quien le agarré el rostro y lo giré para que quedase encarado a mí, para así poder clavar mi lengua entre sus labios de forma ansiosa.

El beso se volvió muy pasional, muy húmedo, Gonzalo me agarró de mi melena, como tanto me gustaba, para no vencerme ante tanto ímpetu, el sonido del chapoteo de nuestras lenguas inundó el coche.

Gonzalo no estaba dispuesto a esperar más, necesitaba poseerme

– ¿Vamos a la parte de atrás?… – se separó, quedando nuestras frentes pegadas la una a la otra y ya buscando donde ponernos más cómodos. – Vamos, antes de que te arranque la ropa –

Ambos estábamos de acuerdo, por lo que, fijándome que nadie venía, salí del coche, observando como Gonzalo ni siquiera había guardado su polla mientras se cambaba a la parte de atrás.

El frio del exterior contrastaba con el del interior del coche y de nuestros cuerpos, cuando me senté atrás, me quedé mirando a Gonzalo, mostrando el poder de mis ojos azules, me agarré a su polla, como si mi vida dependiera de eso, volviendo a lanzarme contra su boca.

Gonzalo puso sus manos en mi cintura, acariciándola de forma ascendente, llevándose consigo mi blusa, hasta alcanzar mi sostén, agarrándome las tetas por encima de la él, mientras movía sus caderas de adelante a atrás, pajeándose entre mis manos, gimiendo suavemente, con el coche empezando a oler fuertemente a polla.

Manteniendo las acciones, y como si fuese una gimnasta, me puse de rodillas sobre el asiento, y sobre Gonzalo, fue entonces cuando decidí lanzarme a por el cuello de Gonzalo, que comencé a lamer, dejando que mi larga melena cayera en su cara, por supuesto seguía agarrada a su polla, sin descanso, propinándole una leve paja.

Al notar como me echaba hacia adelante a lamerle el cuello a Gonzalo, no solo le desperté gemidos roncos, también le permitió subirme la blusa de nuevo, para desabrochar mi sujetador, tirando de toda la ropa hacia arriba para dejarme desnuda de cintura para arriba.

Después de ello, tomó mi cabeza por la nuca, por mi largo cabello y tiró de ella para colocarme de nuevo en su cuello, para que siguiera lamiéndolo mientras tanto, Gonzalo no perdía el tiempo, con una mano magreaba mis tetas, y con la otra mi culo, aun cubierto por mi ajustado vaquero.

Tras mi lento caminar por su cuello, lo dejé brillante, lleno con mi saliva, notaba su polla entre mis manos cada vez más gordita, más apetecible. Aproveché para separarme ligeramente y liberar a Gonzalo de la ropa que cubría su torso, acariciando la ardiente piel.

Noté como el miembro de Gonzalo ya estaba en su máximo esplendor, su pre seminal humedecía mis delicados dedos, sabía que mi momento había llegado, me puse a cuatro patas sobre el asiento trasero y echada hacia adelante ayudé a Gonzalo a librarse de su pantalón, para su mayor comodidad, pues su polla hacía tiempo que abandonó ese pantalón

Los cristales del coche empezaron a empañarse, chivando lo que estaba sucediendo en el interior de ese coche, mientras yo sonreía, esperando que Gonzalo se pusiera cómodo, mientras tanto mi actitud era felina, devoraba el cuello de Gonzalo, esperando mi momento para mamársela.

Finalmente, el pantalón cayó en el suelo del coche, quedando Gonzalo con las piernas bien abierta, sus huevos reposando sobre la tapicería y su polla apuntando al techo mientras me miraba desafiante

– ¿tienes hambre, zorra?

Contesté que sí con mi cabeza, mi mejor sonrisa apareció cuando apoyé mis manos en el asiento y comencé a bajar hacia abajo, observando aquella polla que solo palpitaba por mí, rápidamente mi larga melena empezó a cosquillear su polla mientras mis labios rojos se acercaban, dejando toda mi melena cubriendo sus caderas.

La sensación de mi sedoso cabello sobre su piel, sobre su ingle, sobre su pubis, su rabo, hizo que gimiera suavemente con impaciencia, notaba su polla palpitar con fuerza frente a mi hambrienta boquita.

De cuanto en cuando se veían coches pasar, iluminándonos con las luces, pero sin apenas apreciar nada gracias al vaho y los asiento, pero resultaba evidente lo que pasaba en su interior.

La mano de Gonzalo por fin se colocó sobre mi nuca, apretando de ella hacia abajo, haciendo que mi boquita besara su cipote

Rápidamente, cuidando cada detalle, eché mi melena hacia uno de mis perfiles, para que Gonzalo pudiera ver cómo me tragaba su polla., mis labios rojos tocaron su glande, con un leve saboreo abrí la boca, y animada por sus empujoncitos, su polla empezó a perderse dentro de mi boca.

– Aaaaaaaaaaaaah… –

Un profundo y largo gemido surgió de la boca de Gonzalo a medida que tragaba su polla sin contemplaciones. Notaba como su cuerpo se relajaba al recibir ese enorme placer que le brindaba con mis labios.

Las manos de Gonzalo recogieron mi cabello para que no me estorbara, además de usarlo para jugar conmigo, tirando de él haciendo que me saque un poquito la polla de la boca cuando yo solo quería seguir tragando, y es que estaba muy concentrada, intentado tragar toda esa polla, mientras con mi lengua recorría el tronco de su polla, fue cuando tenía dos tercios de su polla dentro, cuando noté que chocaba en mi garganta.

– Tranquila, Paula…no hay prisa…cómetela despacio…-

El líquido pre seminal ya caía sobre mi lengua, llenándome la boca de ese sabor salado que tanto me encanta, la forma en que sonaba su tronco húmedo al frotarse con mis labios era demasiado excitante, todo ello acompañado de mi mirada, leyendo en los ojos de Gonzalo el deseo por volver a unirnos, a follarnos, a darnos placer mutuamente y sin control, sin pensar en ninguna consecuencia que no sea corrernos.

Hacía ese mismo trayecto una y otra vez, bajando hasta sus testículos y subiendo hasta arriba sacándola de mi boca

– Adoro tu polla– le dije, girando mi cabeza para mirarle a los ojos, provocándole, unidos por unos largos hilitos de mis babas unidos a su polla.

– Entonces la vas a tener muchas veces dispuesta y dura para ti… –

Gonzalo observaba como iba dando mordisquitos suaves por el tronco, con la cabeza ladeada, haciéndolo enloquecer, cerrando sus ojos y centrándose en las sensaciones que causaba en su polla.

Finalmente tiró de mi cabello y hizo que me echara para atrás

– Es hora de que disfrutes…mi polla y yo queremos conejito… –

Moviéndome algo torpe por la estrechez del coche, obedecí los deseos de Gonzalo, pues mi deseo era el mismo, deseaba follar con él cuanto antes, por lo que rápidamente y con su ayuda, tiramos fuerte para zafarme de mi estrecho vaquero., tirones que dieron por resultado la desnudez de mis piernas, no así de mis pies, pues mis cuñas seguían bien sujetas a mis pies.

Mi tanga, como no podía ser de otro modo en una chica tan pija como yo, estaba elegido para la ocasión, era una de las prendas más sexis de mi cajón de lencería, era un tanga escueto, negro, y con encajes en la zona de mis labios vaginales, que lucían extremadamente húmedos.

Gonzalo de un tirón de mi melena, me “obligó” de nuevo a comerle la boca, mientras él me liberaba de mi tanga con sus dedos, deslizándolo por mis piernas, solo paró el beso para hacerme una petición.

– Regálame tu tanga Paula, jamás olvidaré este día – dijo mientras lo olía con cara de inmenso placer.

– No puedo Gonzalo, ¿olvidas que ahora tengo una cita? –

– ¿y qué? Apuesto a que esta noche te dolerá la cabeza y no querrás follar con ese cornudo-

Gonzalo me hizo reír, parecía haberme leído la mente, pues yo tenía la idea de no hacerle pasar a mi novio por el trago de follar conmigo, con mi coño lleno de semen de otro chico, aunque ahora pienso que no fue por él, sino por intentar librarme de mis remordimientos.

El caso fue que no me quejé más, Gonzalo estuvo todo el rato con mi tanga en su muñeca, y nunca más volví a pedírselo.

Fui yo misma la que di el paso, rápidamente me coloqué de rodillas sobre Gonzalo, que seguía sentado sobre los asientos, yo misma agarré la polla de Gonzalo, que no había perdido ni un ápice de erección, dejé su glande a las puertas de mi coño.

– Cuando quieras déjate caer – me dijo Gonzalo, mientras nos mirábamos muy cerca.

Notaba su glande encajado entre mis labios vaginales, lo notaba libre de preservativo, algo que me ponía y me pone a cien, odio ese “plastiquito”, entonces mis manos se posaron en sus hombros, fue entonces cuando con un gesto de viciosa en mi carita bajé levemente mis caderas, hasta notar su polla deslizarse en mi interior, completamente encajada.

Con solo sentir esa forma de su polla entrar en mi coño empecé a humedecerme mucho más, completamente cachonda, era yo la que me estaba follando, pues Gonzalo aún no se movía, solo miraba hacia el techo del coche completamente excitado.

No fue hasta que su rabo tocó fondo, cuando ambos empezamos a sincronizar nuestras caderas, sincronizándolas para hacer todavía más delicioso el roce de nuestros sexos.

– Agggg que rica tu polla Gonzalo, mmmmmm – gemíamos como locos.

Pese a la excitación, aun podía permanecer bien erguida, montando a Gonzalo, moviéndome sobre él ayudada por mis rodillas, haciendo sufrir la amortiguación del coche de Gonzalo.

Nos mirábamos entre gemidos, mi melena le rozaba al ritmo que yo aún imponía, Gonzalo tenía atrapado mi culito entre sus manos, que no tardaron en empezar a tantear mi virgen ano, solo fue una suave caricia que me propinó gran placer.

Nuestras bocas volvieron a buscarse cada vez que me dejaba caer sobre su polla, arrancándome fuertes gemidos que pudieron ser escuchados fácilmente por quien pasase por la acera, por entonces los cristales del coche estaban llenos de vaho, y es que la humedad, el calor y el olor a sexo eran inmenso en el interior del coche.

Fue entonces cuando Gonzalo se incorporó un poquito, y después de lamer mis tetas, agarró mis caderas y me empezó a proporcionar un ritmo de penetración frenético, sus caderas chocaban contra mi coño, notaba su polla entrar y salir de mi cuerpo de una manera frenética, mientras yo apenas podía mantener el equilibrio.

– Agggg toma polla ¡puta! – Gonzalo gemía, mientras en el coche sólo se escucha el frenético choque de sus huevos contra mi coño.

Mientras tanto, yo era incapaz de hablarle, Gonzalo movía mi pelo y mis tetas al ritmo de su follada, nos mirábamos con un desprecio super morboso, desprecio que empezaba a mostrarme con sus bruscas acciones.

– ¿te follan muchos a pelo puta? – me dijo dándome una palmotada en mi culo que resonó en todo el coche –

– Solo follo con mi novio, y siempre me lo hace con condón – le dije de una manera provocadora.

– Pues hoy te vas a llevar doble ración de lefa, cerda – aquella frase había mal entonado a Gonzalo.

Sus brutales embestidas duraban unos treinta segundos, para proseguir con unas penetraciones tranquilas y profundas, y así fue en varias tandas sucesivas, tanto placer hizo de mi coño un mar de flujos, que mojaban hasta la tapicería del coche.

Gonzalo agarró mi pelo para quitarme de encima, quería terminar de follarme encima de mí, por lo que me indicó que me tumbara sobre los asientos, y yo no tuve más que abrir mis piernas al máximo para esperar la penetración de Gonzalo.

Él se puso entre mis piernas, y con su mano agarró la polla para ponerla entre mis labios vaginales, no tuvo gran dificultad, pues mi coño era todo un húmedo desfiladero, rápidamente entró en mi interior de nuevo con insultante facilidad.

No terminaba de acostumbrarme a sentir una polla tan nítidamente, definitivamente me encantaba follar sin condón, Gonzalo se recostó sobre mí y empezó de nuevo el morboso baile con el que me penetraba, mientras yo arqueaba mi espalda todo lo que el peso del cuerpo de Gonzalo me lo permitía.

Poco más de tres minutos pudo durar esa danza, pues ambos estábamos muy cachondos y a punto de corrernos.

– Mmm vamos Gonzalo córrete, mi novio me espera – notaba como cada vez que nombraba a mi novio, Gonzalo se crecía, y eso me encantaba.

– Te voy a dar la leche que él no te da, zorra –

Gonzalo posó sus manos sobre el asiento, e irguiéndose empezó a embestirme de una manera bronca, notaba como estaba a punto de correrse, mi móvil no dejaba de vibrar, recibiendo mensajes, seguro que de mamá para saber si había llegado bien, y por supuesto de mi novio, que me esperaba para cenar.

Poco me duró mis pensamientos en ellos, pues en apenas segundos sentí como Gonzalo daba varios espasmos, hasta sentir como su semen se derramaba en mi interior, notar ese ardiente néctar en mi interior era una sensación única, una sensación que me encantaba, pero que pocas veces había tenido la oportunidad de vivir, definitivamente que un chico se corriera dentro de mí, era de lo más morboso para mí.

– Qué rico se siente Gonzalo –

Gonzalo no podía articular palabra, estaba en su momento cumbre, disfrutando de la hermanita de su alumna Inés, follándome a pelo, a pesar de que solo nos conocíamos de unas horas.

La noche era ya cerrada, aunque una hora demasiado temprana como para que dos jóvenes estuvieran follando dentro de un coche, aun así, en ese momento Gonzalo estaba terminando de vaciarse en mi interior, mientras nos dábamos un tierno beso, a medida que nuestra excitación iba bajando, mi sentimiento de culpa iba en aumento.

Aún con Gonzalo encima de mí, mi mano alcanzó mi bolso, que estaba en el suelo del coche, y dentro de mi bolso mi móvil, que por supuesto estaba lleno de mensajes.

Leí primero el de mamá:

Princesa, perdón por hacerte ir con el profesor de tu hermana,

igual no te apetecía, pero ya sabes que no me gusta que te vayas sola.

Ten cuidadito, no vengas tarde.

Justo abajo estaba el de Héctor, mi novio:

Amor, llevo un rato llamándote y no lo coges,

me tienes preocupado, ¿nos vemos en el restaurante?

A las 10 hemos quedado con Ana y Fernando,

no sé nada de ti, ya te vale.

En ese momento miré mi reloj, que por cierto era la única prenda que cubría mi cuerpo junto a mis cuñas, no podía ser, eran las 21:40.

– ¡joder Gonzalo! En veinte minutos tengo que estar con mi novio, vamos quítate de encima–

Gonzalo salió de mí, con la polla aun erecta, pero a regañadientes, empezando a incorporarse.

– Hace 5 minutos decías todo lo contrario, que engañados tienes a todos, eres una puta –

Lo miré con cara de desagrado, pero sin querer entrar en su juego, en ese momento solo tenía un problema, recuperar mi aspecto de princesa en apenas quince minutos.

Buscaba cada prenda por el coche, sin recibir la ayuda de Gonzalo, que aun parecía aturdido, di por perdido mi tanga, reconozco que, por puro morbo, me gustaba la idea de que se lo quedara Gonzalo, por lo que tiré de mi vaquero para de nuevo embutirlo en mi culo, no sin antes limpiar mi coño con un clínex.

– ¿Gonzalo me acercas al centro?, voy tarde –

– Si claro, te compro la pastillita, te doy el mejor polvo de tu vida ¿y encima quieres que te lleve con tu novio? Coges un taxi –

– ¡Serás imbécil! – le dije girándome mientras me ponía la blusa. –

– Péinate y píntate los labios anda, que pareces una puta –

La actitud de Gonzalo había cambiado, parecía celoso, pero no era momento de reprocharle nada, saqué mi espejito de mi bolso y pinté de nuevo mis labios, mientras con un cepillo peiné mi despeinada melena.

– Gonzalo me marcho, ya que no me quieres llevar…nos veremos por casa –

– Adiós, y tomate la pastilla, no quiero ninguna sorpresa – me dijo con desgana.

Con orgullo salí del coche, noté rápidamente el contraste de temperatura, vi desde fuera como los cristales estaban completamente empañados, terminé de peinarme fuera.

¿Qué pensaría mamá si viera a su princesa salir de un coche, recién follada y caminando por un barrio intransitado? Y ¿qué pensaría mi novio de saber que fui a la cena sin tanga y con semen de otro en mi interior?

Fueron las reflexiones que me hice después de esa inesperada tarde, una de las más morbosas de mi vida.
Chicos Hot Chicos Hot Fotos de Famosas

domingo, 16 de diciembre de 2018

Amazon

Amazon

Son muchas las personas que entran al blog de Chicas Amateur buscando la palabra "Amazon", en principio pensamos que se trataba del nombre de una chica famosa, pero al final, pudimos encontrar en Internet qué significa Amazon en el porno:

La RAE del sexo define la posición amazon como:

La posición amazona
Una posición donde el macho, se acuesta en un ángulo inclinado y extiende sus piernas; Permitiendo así que el pene ocupe el espacio. La hembra domina en la parte superior mientras toma la delantera. Sus papeles son casi invertidos.
Ejemplo "Probemos la posición amazona. Estaré arriba mientras estés abajo."

Posición de Amazon
Durante el coito, una mujer acuesta a un hombre apropiadamente, dividiendo sus piernas y arrojándolas sobre sus hombros. Luego procede a ponerse en la cima e invierte el rol de la posición del misionero.
Ejemplo: "Guy: ¡Tom! No vas a creer cómo Agatha me tuvo anoche... Probamos la posición de Amazon y no sabía que estaba listo para eso."

Con esto sabido, les mostramos 3 videos porno de XVideos donde aparecen mujeres fuertes y mandonas llamadas amazon porque someten a su hombre e invierten los papales, a tal punto que practicamente violan y abusan sexualmente de los machos que, sometidos, son obligados a tener sexo con estas mujeres grandes y gigantes, musculosas, que saben cómo tener sexo fuerte y salvaje, obligar a sus presas a aplicarle sexo oral, sentando su culo en la cara de lo hombres o practicando la famosa posición Amazon.

En Chicas Amateur puedes ver este y más videos porno gratis on-line, simplemente haz click en play, porno gratis fácil! Porno Amater Gratis!!!


Video: Mujer grande amazon y voluptuosa droga y viola a la Mujer Maravilla


La mujer Maravilla además nació en la Amazonas, por lo que la posición Amazon debe ser algo que tiene bien incorporado... Aunque en este caso a la Wonderwoman le jugó en contra una mujer del mismo sexo que la drogó, la durmió y la violó. Esta chica vestida de Mujer Maravilla es muy parecida a Pamela David, la hermosa famosa argentina.

Video: Mujer fuerte somete y le hace un amazon a un hombre


Antes teníamos a la famosa Mujer Maravilla, ahora tenemos a una mujer amazon fan de Batman que comienza jugando de mano con su profesor de gimnasia o personal trainer y somete a la fuerza a este hombre con sus piernas fuertes, tomándolo por el cuello y obligandolo a ceder a su vagina caliente, poniendole el coño en la cara al pobre tipo. Casi ahorcado y a punto de morir, el hombre accede a los placeres carnales de esa mujer grande y fuerte que además lo excita y finalmente se la folla en las colchonetas del gimnasio.

Video: Mujer gigante amazon fuerza a tener sexo a su hombre



Esta hermosa y grande mujer amazon que es aficionada al Wrestling y al vale todo de la MMA le hace el famoso facesitting o sentada en la cara a un hombre con los leggings de licra puestos, apoyando su enorme culo grande y fuerte en el rostro de este hombre que es obligado a mamar la panocha de la mujer de gran volumen y mucha fuerza fisica. La mujer obliga a su marido a ser la hembra de la relación y a cumplir sus fantasías sexuales más calientes, violentas y salvajes.
Una vez que tiene su concha en la cara del hombre, sonrie felizmente mostrando sus musculos y demostrando quien manda en la relación.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Sexo en trío con primas lesbianas cubanas (Video Porno)

primas lesbianas cubanas

Una rica tortilla en el carro, Sexo en trío con primas lesbianas cubanas con un relato de otra vez en la que estos primos cubanos tuvieron sexo amateur gratis y familiar.
Porno de 24 minutos de duración con dos cubanas gordibuenas y muy putas que pese a ser primas, experimentan el lesbianismo adentro de un automóvil borrachas.
En Chicas Amateur puedes ver este y más videos porno gratis on-line, simplemente haz click en play, porno gratis fácil! Porno Amater Gratis!!!


Video Porno Amateur : Sexo entre hermanos en Navidad


Relato Erótico: Sexo en trío con primas lesbianas cubanas

Hola que tal amigos, les voy a platicar algo que me conto un amigo muy cercano a mí, en las vacaciones de navidad del año pasado, comenzaré por presentar a mi amigo el cual llamaré Oscar, bien el es un tipo moreno claro, mide 1.75, delgado, pelo quebrado algo no muy bien parecido pero es muy amistoso, eso lo se por comentarios entre las mismas chicas.

Todo sucedió en las vacaciones de navidad cuando decidió ir a otra ciudad de Cuba con sus primas las cuales lo invitaron a ir de campamento a una reserva ecológica fuera de la ciudad, comentaré lo que me platico.

Cuando llegue a la casa de mis primas ya estaban esperándome, Karla y Carolina, Karla es bajita, medio rellenita, gordibuena blanca con unas tetas de tamaño considerable, un culito paradito que a mas de uno se le antojaría, Carolina es un poco más alta, delgada, de pechos pequeños y un trasero paradito, las dos son muy buena onda, después subimos las cosas al coche y partimos a la reserva, en el camino comentamos lo bueno que era vernos después de varios años, y cosas de la escuela, de nuestra vida, de nuestras familias y recordando las aventuras que pasamos cuando niños, en fin llegamos como en media hora y accedimos al lugar y bajamos todas las cosas para instalarnos bajamos dos casas de campaña una para ellas y una para mí, instalamos cada una de las casas y acomodamos la comida, se fueron a cambiar y regresaron como en unos 10 min, Karla llevaba una blusa blanca escotada y un short de mezclilla muy cortito, Carolina se puso una blusita de color rosa y un pescador blanco, se veían las dos hermosísimas.

Oscar: Orales que bien se ven pues de que se trata, quieren conquistar a los chavos o que???

Solo se rieron y dijeron que se ponían cómodas y que querían pasársela súper bien.

Karla: y tu que onda te vas a quedar así o te vas a cambiar?

Oscar: no pues me quedo así porque al rato va hacer frio, jeje!!

Carolina: no manches primo si es bien temprano además vamos a ir al rio y ni modo que vayas así, anda cámbiate, es mas metete en la casa y cámbiate para que no tardes.

Decidí hacerles caso y me cambie, cuando me quite el pantalón note que tenia el pene parado tan solo de imaginarme a mis primas desnudas, Salí de la casa de campaña y emprendimos el camino hacia el rio, ya estando ahí nos deleitamos con lo hermoso del paisaje, se empezaron a mojar y a salpicar con el agua y pude notar que ninguna de las dos llevaba sostén, se le marcaban los pezones a las dos y se dieron cuenta, empezaron a bromear entre ellas y hacían comentarios de lo que podría pasar en la noche entre ellas, yo por mi lado estaba también un poco empapado de las salpicadas y decidimos regresar al campamento en el camino nos encontramos con varios chavos entre ellos una chica buenísima con solo un mini short y un sostén de traje de baño.

Karla: primo que tal te pareció esa niña??

Oscar: no pues está muy buena y yo que voy a dormir solito jajaja!!

Karla: pues entonces hechale ganas jaja

Llegamos al campamento y empezamos a preparar de comer y a tomar cervezas luego de dos horas conversando y tomando cervezas y comiendo botanas ya me sentía un poco mareado supuse que ellas un poco más por ser mujeres, se paro carolina para ir al baño y note como se tambaleaba por lo mareada, le dije a Karla que la acompañara para que no pasara nada, entonces le dijo

Karla: mejor has por aquí al cabo que nadie está por aquí y ni se ve nada.

Carolina: ok de todos modos ya habrás visto mucho de esto no primo

Se alejaron unos metros de donde estábamos y se bajó su pescador no se podía ver mucho pero se notaba su figura, empecé a fantasear con ella pero no dejaban de ser mis primas y decidí borrar eso de mi mente, ya cuando regresaron empezamos a hablar de temas relacionados con el sexo Y pude notar como se les endurecían los pezones, eso me éxito mucho

Oscar: a mí lo que me excita mucho es cuando se mojan y siento sus fluidos

Carolina: ora Karla tú que te mojas un buen jajaja

Karla: cállate si tu eres igual jeje, y que mas te gusta de las mujeres, hay primo ps que les das?? Que se mojan tanto jajaja

Oscar: nada prima yo no hago nada jajaja!!

Karla: y que paso con tu ex?? Ya no la buscaste??

Oscar: no ya no ella es la que me busca pero no hago caso

Carolina: ya vez y dices que no les haces nada

Oscar: no pues solo hay que hacer buenas cosas jeje!!

El clima empezó a refrescar pues por ser invierno se sentía frio, decidimos ir a dormir y cada quien se fue a su casa de campaña, ya acostados y a punto de dormir se empezaron a oír risas y murmullos.

Karla: primo como estas??? Tienes frio??(se escucho desde su casa de campaña)

Oscar: si primas hace frio y ustedes??? De seguro no verdad, ustedes si pueden quitárselo jeje (conteste)

Carolina: ps vente para aca y te lo quitamos jajaja

Oscar: hay si como no, se aguitan

Karla: no, enserio vente para aca

Tome las cobijas y me las lleve a la casa de campaña de mis primas, total que podría pasar, nada, aunque mi mente fantaseaba demasiado con estar cogiéndome ese par de culitos.

Oscar: si hace frio eh, bueno pues donde me acomodo?

Carolina: en la orilla no querrás estar entre las dos verdad?? No vayas a encajarnos a las dos jajaja

Oscar: no como cres jeje

Me acomode a un lado de Karla pero de espaldas para que no pasara nada, aunque podía sentir ese culito paradito en mis nalgas.

Oscar: hay prima pues que comes??

Karla: oh ya vez, que como las vez???

Oscar: no pues están muy bien, quien fuera tu novio para tener esas grandes nalgas

Carolina: ya cállense y dejen dormir, no empiecen con sus cosas

Oscar: huy prima que enojona pues si tu también estas buena

Karla: bueno a dormir pues

Pasaron como 10 minutos y no podía dormir, tan solo en pensar que mi prima estaba aun lado, con ese shorsito, excitada y lista para que se la metiera, pero no podía arruinar el momento, podían ser alucinaciones mias, estaba dispuesto a dormir cuando empezó a moverse, juntando cada vez mas su culito hacia mí, decidí voltearme hacia ella haciendo me el dormido como si lo hiciera inconscientemente y quedamos justo como quería, ella lo noto y empezó a restregar sus nalgas hacia mi pene que ya estaba bastante parado, estoy seguro que lo noto.

La abrase y me pegue a ella lo mas que pude, empecé un leve movimiento para que pudiera sentir toda mi verga en medio de sus nalgas, luego le acaricie sus pechos por encima de la blusa, ninguno de los dos decía nada, solo nos dejamos llevar por el deseo, empecé a jugar con sus pezones, no lo podía creer, estaba con mi prima a punto de cogérmela y su hermana a un lado de nosotros, no se si dormida o no pero no me importo, me chupe mi dedo índice y metí mi mano debajo de la blusa para acariciar su pezón, era algo sumamente placentero, sentir sus tetas suaves.

Estaba seguro que ella deseaba tanto o más que yo que le metiera mi miembro hasta el fondo, estaba acariciando sus pechos con mi mano izquierda, decidí dar el siguiente paso, saque mi mano debajo de su blusa y me dirigí directamente bajo esa pequeña prenda, al sentir con mis dedos lo mojada que estaba casi eyaculo de la excitación, no podía más, empecé a jugar con si clítoris ese botoncita tan hinchado por la excitación y ella se retorcía de placer, me lleve un dedo a la boca y probé ese manjar, sabia tan rico que quería lanzarme a mamarle su rica panochita pero no podía, al menos no ahí, continúe con mi trabajo y de un solo empujón le metí un dedo ella soltó un leve gemido, me quede helado pensando que podía despertar Carolina pero no fue así, empecé a meter y sacar mi dedo de su conchita que estaba súper mojada y dilatada para ese entonces, le baje el short y sobaba mi cuerpo contra el suyo, el ambiente estaba impregnado de su aroma tan exquisito.

Me baje mi prenda y quede al fin piel a piel con ella, me sentí con honor al poder tener esa gran oportunidad.

Si decir palabras, es como si nos comunicáramos con el pensamiento y se acomodó para que se la metiera, tome mi pene y lo apunte a la entrada de su conchita, el primer contacto que tuve me dejo un escalofrió que me recorrió todo el cuerpo, fui empujando poco a poco y sentía como sus paredes cubrían mi verga erecta, ya cuando la tuvo toda adentro ella misma comenzó a moverse, estaba perdida por la excitación de estar unidos como uno solo, quería frotar nuestros cuerpos y me pegue a ella, estábamos tan excitados y ya no nos importaba si Carolina se despertaba o no, lo que queríamos era apagar ese fuego que nos embargaba.

Estuvimos así un rato, se me hacía casi imposible no gemir del placer que estaba sintiendo, creo que ella sentía lo mismo pues solo se oía la respiración entrecortada, ella fue la primera en romper el silencio.

Karla: me anda del baño.

Oscar: no, espera un poco

No quería que terminara ese gran momento y sentía que ya no podríamos continuar, e incluso pensé que se había arrepentido y ponía eso de pretexto

Karla: anda acompáñame que ya me anda

Con ese tono de voz comprendí que lo que quería en realidad era salir de ahí e irnos a otro lugar

Oscar: ok vamos yo te acompaño para que no te pase nada

Salimos de la casa de campaña y nos dirigimos a los baños, entramos en el de mujeres y nos fuimos al último, ahí nos empezamos a besar de los mas rico, nuestras bocas se juntaron y las lenguas se entrelazaban, me abarra con sus manitas la verga y la subía y bajaba mientras yo le acariciaba las nalgas, estábamos poseídos por la excitación, la separe un poco y le quite la blusa, al fin podía ver esos pechos tan enorme que me ofrecía para mi solito, los empecé a mamar, primero muy tierno, luego apasionadamente y los sobaba como si la vida se me fuera en ello.

No podía desperdiciar esa oportunidad que tal vez no volvería a suceder, enseguida me agache, le alce una pierna para que las pusiera en la taza del baño, así me ofreció su conchita con poco bello, esta deliciosa, le estaba dando una mamada de campeonato, lo sabía porque a pesar de que no hacia ruidos altos, jadeaba y me agarraba la cabeza con fuerza para que no parara, yo por mi parte estaba disfrutando de ese momento, no pude mas y me detuve.

Oscar: agáchate para metértela, quieres??

Karla: si primo me encanta como me metes tu verga, esta riquísima

Antes que pudiera decir otra cosa se agacho, tomo con una mano mi verga y se la introdujo en la boca, esa sensación fue indescriptible, su boca tan suave me hacía sentirme como en la luna, me sobaba los huevos mientras con la otra me hacia una chaqueta.

Estaba a punto de venirme cuando la retire.

Oscar: anda ven que quiero meterte la verga hasta el fondo

Karla: ok primo hazme tuya

La recargue en la taza y se la metí de un solo golpe, seguía con el movimiento, me olvide de donde estábamos y empecé a gemir, era de los más placentero sentir como su vagina envolvía todo el tronco de mi verga, que estaba a punto de estallar.

Oscar: te gusta cómo te cojo prima??? Quieres mi verga hasta el fondo??

Karla: si primo cógeme que soy toda tuya, soy tu puta, hazme gozar, cógeme, cógeme!!

Oscar así prima?? Así te gusta?? Mientras le daba más rápido, los dos a punto de venirnos y estallar en un gran orgasmo.

Karla: ahhh. Ahh que rico primo si, asi, asi!!!!

Oscar: oh si, asi nena, asi prima, oh que rico!!

Estallamos los dos al mismo tiempo mientras sacaba mi pene aun erecto de la panochita de mi prima

Lo tomo y me lo mamo hasta dejarlo limpio, lo disfrutaba tanto, el sentir esos labios suaves recorriendo mi tronco enseguida nos vestimos, salio primero para ver si no había nadie afuera, enseguida Sali yo y juntos caminamos hacia la casa de campaña.

Cuando llegamos Carolina estaba aun dormida, entramos y nos acostamos, la abrase como si fueramos novios y descanzamos después de una rica cogida, al otro dia al amanecer desperté y solo estaba Karla, me asome y Carolina estaba fuera preparando el desayuno, desperté a Karla con una rica mamada en su panochita pues le había recorrido el short ella me tomo de la cabeza y la undio lo mas que pudo, yo no podía respirar pero ese olor inpregnante me fascinaba, solo duramos un par de minutos pues podía llegar Carolina.

Karla: vamos a salir que nos pueden cachar

Oscar: que tiene, si quiere a ella también le doy, mira como me tienes

Le tome la mano y sintió la dureza de mi miembro

Karla: Primo pues por eso te siguen todas las mujeres, eres todo un semental y sabes como hacer gozas a las mujeres

Oscar: hay prima pues de eso se trata de que gocen también de un buen sexo

En eso llego Carolina y nos invito al desayunar

En el transcurso del dia le agarraba las nalgas o ella me tocaba el pene, de repente nos dábamos un beso mientras teníamos oportunidad, la gente nos veía pero seguro que pensaban éramos novios jajaja

Karla: es lo bueno de tener un primo como tu, puedes entrar a mi ksa y mis padres no sospecharía que cogemos de lo mas rico

Oscar: si verdad? Hay que gozar de estas visitas jajaja, pero y Carolina??

Karla: ella se sale con sus amigas, anda en sus asuntos no hay problema con ella

Oscar: bueno pues por mi encantado de cogerte cuantas veces quieras, me encanta que seas asi de caliente, yo soy igual jajaja

Y asi empezaron una relación donde nadie sospecha que cogen de los mas rico, solo de contarme e imaginarme me excito, espero les guste este relato

sábado, 8 de diciembre de 2018

Sexo entre hermanos en Navidad (Video Porno)

Sexo entre hermanos en Navidad (Video Porno)

Sexo entre hermanos en Navidad con un relato erótico de incesto made in Argentina absolutamente espectacular y excitante. Felices fiestas!
En Chicas Amateur puedes ver este y más videos porno gratis on-line, simplemente haz click en play, porno gratis fácil! Porno Amater Gratis!!!


Video Porno Amateur : Sexo entre hermanos en Navidad


Relato Erótico: Sexo entre hermanos en Navidad

Tras un largo día lleno de placer, llegó el día navideño.
Florencia se despertó a la mañana, y leyó la lista que le dejó escrita su madre en un papel con las cosas que había que comprar para la noche.
Se vistió y salió para el supermercado. Compró todas las cosas que mamá le había dejado dicho, y regresó a casa un rato después del mediodía.
Dejó las compras en la mesa, y notándose ya un poco transpirada por el calor, se desvistió, quedándose en corpiño y tanga.
Se puso a acomodar las cosas mientras Agustina recién se levantaba. Caminó hasta la cocina en bombacha y en tetas, encontrándose con su hermana, aún pasándose la mano por la cara para despertarse bien. Fue hasta ella y la saludó con un beso en el cachete.
-Hola hermanita.
-Buen día Agus… ¿todo bien?
-Sí… ¿saliste a comprar?
-Sí. Mamá dejó una lista con las cosas para ésta noche…
-Ahh.. me hubieras despertado..así íbamos juntas.
-Nah, seguro llegaste tarde.. mejor que hayas dormido.
-Sí… bueno, de eso quería contarte.
-¿Qué pasó?… ¿Lo hicieron?
-¿Eh?
-…Si cogiste con tu novio, boluda…
-Ahhh..jaja.. no!
-¿Y entonces?
Agustina agarró de la mano a su hermana y se la hizo poner sobre sus tetas.
-Tocalas.. no sentís algo raro?
Florencia, sorprendida, empezó a pasarle su manito por las tetas a Agustina, notando la típica sensación de cuando se tocaba la cola y tenía leche ya pegoteada de su hermano.
Inmediatamente la menor se dio cuenta.
-Hija de puta! Te acabó en las tetas!… ¿¿¡¿Lo dejaste?!??
-Si me re calentó boluda… lo dejé y me echó la lechita en las tetas.
-…Y estuvo bueno???
-Siiii. Me encantó. Creo que nunca te conté que jamás me habían acabado en las tetas.
-..No.. nunca me dijiste…
Florcha retiró la mano de las tetas de su hermana, y siguió acomodando las compras en la mesa.
-Me voy a dar una ducha rápida hermanita, hasta la bombacha tengo sucia.
-Ok.
-Después te ayudo con eso.
Agustina se fue a bañar para sacarse esos restos de semen pegajoso de las tetas, y cambiarse de ropa, porque esa bombachita azul ya la había mojado entera la noche anterior. Se la sacó y la dejó tirada en el rincón del baño, y se duchó.
Tras eso, ya limpita, se puso una tanga limpia y un corpiño, y fue a la cocina a ayudar a su hermana.
Ya avanzaba la tarde, y comenzaron a preparar todo para la noche, porque iban a venir algunos familiares como siempre.
Se colocaron ambas en el mesón de la cocina. Sacaron las patas de cordero, el pollo, las papas, las cebollas…
-Bueno. ¿Quién corta ésto?-Preguntó Agustina señalando el pollo.
-Vos. A mí dejame con las papas.
-También hay que traer la mesa del living acá y acomodar los cubiertos.
-De eso se podría ocupar Martín, ¿no?
-Sí… andá a despertarlo así nos ayuda.
-Ok.
Florcha fue hasta la habitación de su hermano, abrió la cortina y la ventana para que entre luz, y lo miró al chico mientras dormía en su cama, completamente destapado, boca arriba y en calzoncillos, se le notaba la pija un poco parada.
Le tocó el hombro al chico varias veces hasta que se despertó.
-Despertate que nos tenés que ayudar a preparar las cosas para ésta noche.. dale!
-…Bueeno! No grites…
Martín ni siquiera abrió los ojos, tenía mucho sueño.. trató de seguir durmiendo!
Florencia se quedó esperando al lado de la cama, al ver que no reaccionaba… le siguió mirando el pito y se acercó, abrió bien su mano y le agarró bien la pija encima del calzoncillo, y se la apretó.
-Auu!!! ¿Qué hiciste?-Dijo Martín abriendo los ojos.
-Nada tonto! Te agarré el pito a ver si así te despertás!
-Ya entendí… ahí voy. Me apretaste fuerte forra.
-Eso te pasa por no obedecerme!.. Encima ya la tenés parada de nuevo!
-Sí.. bueno.. es normal tenerla así cuando me despierto.
El muchacho la miró y lo primero que vió fue la cola de Florcha mientras ella caminaba para volver a la cocina. Estaba en tanga! Motivo suficiente para que se le ponga como una roca.
Inmediatamente se puso de pie, y caminó bostezando hasta el baño, para cepillarse los dientes. Luego de hacerlo, mientras se secaba la boca con una toalla, miró la bombacha sucia color azul de Agustina tirada allí en el baño.
La juntó y no pudo evitar abrirla como siempre, y notarla con el típico olor a concha caliente de adolescente.
Se tentó a pajearse, pero no lo hizo. Dejó la bombacha olorosa tirada y salió del baño. Fue hasta la cocina, mientras sus hermanas preparaban la comida en el mesón, de espaldas a él, mostrándole ambas la cola entangada y la espalda desnuda excepto por la tira del corpiño. Tremendo!
Florcha estaba con un conjunto blanco, y Agustina, color piel…
Se acercó hasta ellas, y se puso detrás… aún estaba sólo en calzoncillos, y con la pija bien parada debajo de la tela, se apoyó en Agustina, poniéndosela en la cola.
-Ya empezamos… -Dijo la chica.
Florencia miró y vió su hermanito la apoyaba a Agus.
-Basta de jugar querido, tenés que traer y acomodar la mesa, buscar todos los cubiertos en el living, y ponerlos..-Le dijo Flor.
-¿Tanto trabajo me dan a mí? Qué tramposas!-Dijo el muchacho, mientras seguía apoyándosela toda a Agus.
– Si no querés hacerlo, entonces vení a cocinar vos!
-…Mejor hago lo que me dijeron!
-Jajaja.
-Jajajaja.
Martín seguía apretándola toda a Agustina, mientras se bajaba el calzoncillo sólo un poco, lo suficiente para que la pija salte afuera.
Trató de ajustar la posición y apuntarle bien entre las nalgas de su hermana, y se la apoyó en el medio, encima de la tanga.
Agustina seguía en lo suyo, cortando el pollo con un cuchillo grande, mientras su hermanito le apoyaba la pija entre los cachetes de la cola.
-No tuviste suficiente con las cuatro pajas de ayer que ya la tenés paradita de nuevo?
-Sí Agus.. ustedes me ponen así.
Las dos se reían.
-Recién agarré tu bombacha en el baño y la dejaste con un olor muy rico.. te excitaste anoche?
-Sí hermanito…
La conversación estaba calentando a los tres. Agustina ya se estaba humedeciendo mientras notaba el duro miembro de su hermano golpearle la cola.
Mientras continuaba con eso, llevó ambas manos hacia delante para agarrarle las tetas a Agustina, por encima del corpiño, con las manos abiertas y apretándoselas.
La chica dejó el cuchillo y cerró los ojos disfrutando de su hermanito manoseando y apretando sus tetas, poniéndole el pito en la cola, jugando.
Ya la había excitado… Florencia los miraba, dijo:
-Dejen de jugar que tenemos que hacer las cosas.. delen!
Martín soltó las tetas de Agus, y se separó de ella. La chica volvió a abrir los ojos, ya toda excitada. El chico se movió al costado, colocándose detrás de Florcha, y con sus dedos, llevó su pija dura a la enorme cola de su otra hermana.
Se la pasó por los cachetes gordos y luego se la clavó entre las nalgas como siempre.
Florencia suspiró.
Martín llevó las dos manos hacia delante y ahora le agarró las tetas sobre el corpiño a Flor, mientras se movía hacia atrás y adelante empujando con su pija en la cola de su hermana, metiéndole la tanga bien adentro.
Florcha continuaba pelando las papas como podía, mientras su hermanito le hacía de todo. Ella también comenzó a notar el placer, y como su cuerpo se iba calentando más y más.
Martín le manoseaba las tetas y las apretaba, metía las manos adentro del corpiño y le rozaba los pezones rosaditos, ya bien duritos.
Dejó una mano en una teta, y la otra la llevó atrás y le empezó a manosear la cola, le acariciaba un cachete… tan suave y caliente.
A Florencia sentir a su hermanito tocándole las tetas, la cola, y la pija dura haciendo contacto con su cola y su tanga… fue suficiente para que se empiece a mojar.
Aunque se estaba excitando mucho, se hacía la que no quería.
-…Basta.. hermanito.. tengo que cocinar.. en serio…
-Dejate Flor… ¿No te gusta?-Dijo Martín apretándole el pezón bajo el corpiño, y clavándole la pija en el medio de la cola sobre la tanga, hundiéndola.
-…Sí… sí me gusta pendejo… pero ahora estoy cocinando!-Respondió Florcha, ya notando la tanga húmeda por su conchita.
Martín retiró la mano de esa teta, acomodándole el corpiño, y sacó su pija de la cola de su hermana, que seguía pelando las papas, ahora bien caliente y con la cara colorada.
Volvió a ponerse detrás de Agustina. Le hizo lo mismo a ella, agarrándole las tetas y metiéndole el pito entre los cachetes…ella se dejaba, le encantaba… dejó el asunto de cocinar a un lado, mientras se le babeaba toda la concha y se mordía los labios, apoyando las manos en el mesón.
El muchacho le pasaba la pija por toda la cola, hasta que, sin querer, la cabecita se le metió por debajo de la tanga, en el medio de los cachetes.
A la chica le encantó… ya estaba tan caliente que no le dijo nada.
Martín empujó un poco, enterrándosela ahora ya debajo de la tanga..
Él ya estaba muy muy excitado… si se tocaba un poco, inmediatamente acabaría.
Continuó jugando ahí, manoseándole las tetas, cuando de pronto empujó un poco más, y ya el glande chocó contra el agujerito de la cola de su hermana!
-Mmm…¿Te gusta hermanita?
-Dios… pendejo calentón!… Metémela más adentro!
Ella se estremeció al sentir el pito de su hermano rozándole su ano… se estaba derritiendo más abajo en su vagina. Quería sentirla bien en el culo.
Florencia dejó las papas por un momento, y se centró en ver a sus hermanos.. esa frase de Agustina la sorprendió. Miró bien y se fijó como el pito de su hermanito estaba bajo la tanga de Agus.
-¡¿Te la metió?! ¿¿¿¡¿Están cogiendo?!???
-..No!… me la está apoyando en la cola! Pero no me la metas pendejito!
El chico empujó más hacia delante, con la tanga algo corrida, y logró clavarle la cabeza de la pija toda hinchadita, en el medio del culo de Agustina… no podía creerlo. ¿Y si se le metía adentro? Estaría culeándosela! Estaría cogiéndosela por la cola a su hermana mayor.!!
-Mmmmmhhhhh… ahí hermanito…-Dijo Agustina totalmente excitada, sintiendo la pija de su hermano en el agujerito de la cola.
Martín trató de clavársela más, haciendo presión contra la delicada colita de Agustina… verla así de excitada, contra el mesón de la cocina.. fue demasiado, sintió que ya se venía. Inmediatamente la sacó de ahí y se movió hacia atrás, para no acabar… casi!
-¿Qué pasa?-Preguntó Agustina con los ojos cerrados, con la necesidad urgente de tener la pija otra vez rozándole la entrada de su cola.
-…Es que casi acabo hermanita!
-…Metémela de nuevo… dale!
Agustina ya estaba súper caliente… deseaba ser cogida allí mismo, de parada… deseaba que le corran la tanguita al costado y se la metan hasta el fondo de su conchita mojada… pero era su hermano… no podía hacerlo.
Con su hermana mayor rogándole que le meta el pito en la cola, el chico no podía aguantar tanta calentura… respiró hondo, y se acercó a ella de nuevo, agarró la tanga de su hermana con un par de dedos, y la movió levemente, no podía verle el agujero del culo porque tenía los cachetes cerrados y eso lo impedía, pero metió su miembro duro y palpitante otra vez ahí… era increíble lo caliente que sentía esa parte del cuerpo de Agustina.. y ella sentía súper caliente la pija de su hermanito.
Todos estaban transpirando… Florencia ya se dedicaba a mirar… y a ella también le chorreaba la concha…
Mientras Agustina disfrutaba de tener la cabecita gordita e hinchada del pito de su hermano en la cola, sintiendo como le humedecía su agujerito con líquido pre seminal… abrió los ojos y miró a su hermana.. le sonrió, mientras Florcha se estaba acariciando el pubis por encima de la tanga, mirándolos.
Martín ya tenía el instinto animal de acabar con todo y reventarle el culo a su hermosa hermana… otra vez estaba muy cerca de dejar de ser virgen… pero se contenía como podía, empujando, mientras su miembro chocaba contra el orificio de la cola de Agus.. y sus piernas chocaban contra las de su hermana… a ella la estaba matando sentir la pija tocarle ahí.. era tremendo…
-¿Te puedo bajar la tanga Agus? Quiero verte la concha!
-…No!.. eso no pendejo…
El chico salió de ella, porque otra vez sentía que le llegaba el orgasmo.. mientras se calmaba un poco, miró a su otra hermana, y fue el turno de ella.
Volvió a colocarse detrás de Florencia, la agarró de las caderas y le apoyó bien la pija parada en la cola… mientras jugaba pasándosela por la tanga chiquita…
Se movía como si se la estuviese cogiendo así paradita… mientras Florcha suspiraba, notando la tanga empapada y la conchita virgen caliente.
Agustina estaba como una perrita en celo… los miraba mientras se acariciaba una teta por encima del corpiño y se chupaba un dedo.
Martín estaba como loco… se agachó, y metió su cara entre las piernas de Florencia, se acercó hasta la entrepierna, allí debajo de la cola, y le sintió el típico olor a concha excitada…
La chica lo notó.
-¿Qué haces nene?
-Te estaba sintiendo el olor Flor.. ¿estás muy excitada?
-Sí…pero no seas así.. me da vergüenza!
-Es que me encanta tu olor a concha hermanita…
Esto no hizo más que calentar al extremo al chico… ya el corazón le latía a mil…Volvió a ponerse de pie, y le dio una palmada en el cachete de la enorme cola.
-Auuu!!!!
-¿Qué? Si te re gusta…
Le dio otra cachetada en el culo.
-No lo hagas más! –Exclamó Florencia.
-Si te encanta chanchita… ¿estás muy mojada?-Le preguntó Martín al darle otra cachetada en la cola.
-Ahhh!! Sí…
-Si qué?
-Siiii estoy mojadaa!
Tras escucharla así, Martín trató de calmarse porque iba a llenar la casa entera de leche…
Las dos chicas no paraban de chorrear flujos con la situación…
-Pegale vos también Agus! Mirá como le gusta!-Dijo Martín palmeándole la cola a Flor.
Agustina aceptó y le dio una palmada en el otro cachete de la cola de Florcha.
-Mmhhhh aaaahh.-Gemía Florcha, inclinada en el mesón, con las papas delante a medio pelar.
Martín y Agustina continuaron dándole cachetadas uno en cada cachete gordo del culo de Florencia…que se iba poniendo cada vez más colorado y rojizo.
-¿Te gusta Flor?-Le preguntó Agustina, mientras le palmeaba el ojete.
-Aaaaia… bastaa…sí… me gusta.. pero esto está mal!
-Nena mala! Te gusta que te den chachás en la cola!-Dijo Agustina.
Martín no se tocaba la pija… si se la tocaba, o si se la metía otra vez en la cola a alguna de sus hermanas, iba a acabar.. estaba en extremo caliente.. mientras seguía dándole cachetadas en la cola a Florcha, junto con Agustina… ya tenía los cachetes rojos! A cada palmada, se le movía toda la cola… era tremendamente excitante!
Florencia estaba a punto también de llegar al orgasmo.. sin tocarse siquiera… pero ahora con cada cachetada en su cola… era mucho placer.. se sentía tan chancha y sucia que le encantaba. Cada roce de su clítoris en la tela de la tanga era mortal… lo tenía húmedo e hinchadito.
Trató de volver a la realidad, de bajar a tierra tras toda esta locura…
-Basta… basta Agus… basta hermanito… en serio… tenemos que cocinar y preparar todo… y todavía no hicimos nada!
Agustina pareció entenderlo, y dejó de pegarle en la cola…
-..Dentro de un rato va a venir mamá y nos va a matar…-Volvió a decir Florcha.
Martín trató de resistirse, no podía parar. Estaba demasiado caliente, en extremo excitado. La palmeó otra vez, y luego con ambas manos abiertas en los cachetes de la cola, se la manoseó entera.
-Te estás pasando pendejo!!!!
Florencia le quitó las manos de ahí, y el chico al fin se detuvo…
-Me dejaron la cola roja! Me arde un poco…-Dijo Florcha acariciándose la cola, como dándose mimos.
El chico se quedó así… se metió la pija paradísima adentro del calzoncillo, notándose a lo bestia la erección…hizo caso a su hermana, y empezó a acomodar las mesas, los manteles, y los cubiertos…
Qué decir de Agustina… tragó saliva mientras se calmaba… agarró de nuevo el cuchillo para cortar el pollo… estaba con la concha bien calentita y mojada… toda viscosa, con la tanga bien húmeda… y tenía el agujerito rosado del culo lleno de babita de la pija de su hermano.
Florencia se acomodó el pelo un poco… estaba re transpirada y colorada… quedó con la cola toda roja y caliente.. y la chochita babeada e hinchada. Su tanga directamente estaba mojadísima… la tela casi no alcanzaba para absorber tanta excitación que chorreaba de esa concha.
Ambas chicas podían sentir el olor de lo excitadas que estaban… ese característico olor estaba en el ambiente…en el aire de la cocina… ese aroma a concha caliente, excitada y mojada…se miraron entre ellas disimuladamente y se sonreían…
Se quedaron cocinando las dos en el mesón… y se quedaron bien calientes y excitaditas… ambas con la conchita mojada y chorreando, listas para ser cogidas.
Prepararon la comida en ese estado… ya era la media tarde. Dejaron todo listo, encendieron el horno, y esperaron a que llegue mamá y luego los familiares para la cena de nochebuena…
Martín preparó todo y se fue a bañar… abrió directamente el agua fría, bien fría, para refrescarse del intenso calor y de la intensa calentura que se había agarrado con sus hermanitas calentonas…
Las chicas dejaron todo listo y se fueron a su pieza, para ya elegir qué ropa se iban a poner, y eso…
Apenas entraron ambas a su habitación, Agustina la miró a Florencia desde atrás, viéndole la cola toda marcada y colorada.
-¿Te sigue ardiendo?
-¿Qué cosa?-Preguntó Florcha volteándose.
-La cola!
-Ahh… no, ya estoy bien… aunque sigo excitada!
-Yo igual… ¿querés tocarme para ver como tengo la chuchi?
-Dale.. a ver.
Agustina se quedó parada y se abrió un poco de piernas. Su hermana Florcha se acercó, y le metió su manito en la entrepierna.
Con dos dedos, le tocó la concha por encima de la tanga, notándola bien húmeda y suave.
-Tocame vos a mí ahora.-Dijo Florencia.
Florcha retiró su mano de ahí, y ahora fue Agustina quien llevó un par de dedos a la concha de su hermanita menor. Le tocó toda la zona de la vagina y la notó muy muy mojada.
-Te mojaste mucho hermanita!
-Sí…
-Te gusta que te den palmadas en la cola zorrita! Jaja…
-Ya te voy a agarrar!
Agustina colocó ambas manos en las caderas de su hermana, agarró el elástico de la tanguita y se la bajó hasta los muslos… viéndole el pubis pobladito de pelos.
Le pasó la mano por ahí, agarrándole esos pelitos, jugando mientras se miraban…
-Qué ganas de coger que tengo!-Dijo Agustina.
Luego, Florencia se sacó ella misma la tanga por completo, bajándosela por las piernas hasta dejarla tirada en el suelo. Se giró y se tumbó en su cama… algo cansada. Se le ocurrió una idea.
Se arrodilló en la cama, y movió la almohada, hasta ponerla debajo de ella… la acomodó y se sentó encima de la almohada.
-Awww… ¿vas a cogerte la almohada como cuando éramos chicas?
-Sí! Necesito pajearme Agus… y los dedos no me alcanzan hoy!
-Que buena idea! ¿Querés que lo hagamos juntas?
-Dale.. pero cerrá la puerta!
Agustina cerró la puerta de la pieza, y aprovechando que el chico se estaba bañando y mamá aún no llegaba, las hermanas querían sacarse la calentura.
Enseguida ella también se quitó la tanga arrojándola al piso, y se metió en su cama, acomodando su almohada y sentándose encima.
-Hace años que no lo hacemos!
Ambas estaban cada una en sus camas, en corpiño, pero sin tanga, sentadas encima de sus almohadas… y comenzaron a cabalgarlas!
Estaban tan calientes que tenían que masturbarse… se frotaban la concha contra las almohadas, ensuciándolas con sus flujos… rozando los clítoris contra las telas…
Florencia en poco tiempo se estaba viniendo… se movía encima de la almohada bien fuerte como si estuviera cogiendo… y se frotaba la conchita caliente por toda la almohada.
-Ahhhhhh… dios!
Agustina lo hacía más lento, disfrutándolo más…mojando su almohadita… dándose placer, con su clítoris hinchado rozando la tela, era terriblemente satisfactorio…
-Mmmmhhhh ayy ya casi estoy Agus!- Dijo Florcha ya casi en el clímax.
-Yo también hermanita… uhmmm… tengo muchas ganas de que me cojan! dios…¿vamos a coger rápido?
-Siii.. quiero coger rápido!
-Mmmmhhh… vamos a coger rápido Flor…
Aumentaron la velocidad ambas, rozándose y apretando la concha contra la almohada, tensándose y viniéndose ambas en un orgasmo simultaneo…
-Ahhhhhhhhhhhhhhh… siiiiiiiiiiiiii
Se agarraron fuerte de la almohada con las manos, mientras todo su cuerpo se derretía tras el orgasmo… se quedaron quietas, acostándose derrumbadas en la cama.
-Uff… ¿Cómo estuvo?-Le preguntó Agustina.
-…No me quedan ganas ni de hablar.. dios que bueno!
Tras unos minutos descansando así, Agustina se levantó y preparó una toalla para ducharse…se fue a bañar… y luego fue Florencia.
Ya bañadas, estaban las dos en la habitación, desnudas, con la puerta cerrada.
Florencia abrió el cajón, agarró la primera bombacha que vió, y le tiró otra a su hermana… se vistieron casual… una faldita negra ambas, y remera ajustada con detalles.
Mientras estaban charlando de alguna tontería, mientras se vestían… ambas todavía estaban excitadas… a pesar del orgasmo sobre la almohada… las dos seguían calientes… lo que había pasado esa tarde con su hermanito, había sido demasiado.
A todo esto, llegó mamá.. ya a la tardecita, empezaron a caer los familiares que venían a cenar esa noche… algunos tíos que siempre veían sólo una vez al año… al primo.. a la prima…
Saludaron a todos, poniendo sus mejores caras, y luego de un rato cenaron todos juntos.
Cada tanto Agustina se mensajeaba con el novio, mientras Florcha se ponía al tanto de la vida de su prima… Martín ahí estaba calladito, aburrido… aunque con la pija a medio despertar, cualquier mínimo estímulo y se le pararía de inmediato… no había acabado a la tarde.
Ya avanzando la noche, luego de la cena… el muchacho se cansó del aburrimiento… como al lado de él, a su derecha, estaba sentada su hermana Florcha, estiró la mano, hasta ponérsela sobre las rodillas descubiertas de la chica… todo esto bajo la mesa, donde estaban todos cenando, hablando de las típicas tonterías familiares de siempre.
Florencia lo notó.. y lo miró de reojo. Martín empezó a subir la mano por la pierna… por los muslos, deslizando sus deditos… hasta que llegó a la falda.
La acarició levemente, y le metió la mano bajo la falda a su hermana… mientras miraba a los demás en la mesa que nadie se de cuenta. Al otro lado, a la izquierda, tenía a su tía… por suerte el mantel era largo y tapada todo.
Martín le empezó a acariciar la parte interna de los muslos a su hermana… que al recibir esas caricias, como ya venía caliente, empezó a mojar la bombacha otra vez… que remedio.
Por el momento no le dijo nada… hasta que el muchacho subió más… y más… hasta estar al borde de tocarle la bombacha.
En ese instante, Florencia le agarró la mano disimuladamente, y se la apretó…clara indicación de que de ahí no podía subir más.
Se quedó jugando entonces en esa zona… tocándole el interior de los muslos a su hermana… los notaba calientes, mientras la chica se humedecía.
Florcha agarró su celu y empezó a escribir por el whatsapp…
“Tu hermanito me está tocando…”
Presionó enviar. Se lo mandó a Agustina, que estaba sentada en frente.
Agus miró su celu.. le sorprendió ver que le mandó un msje su hermana. Lo abrió y lo leyó… sintió un escalofrío por todo el cuerpo… dejó de hablar con el novio, para escribirle a su hermana.
“¿En serio?… ¿Cómo? Contame!”
Florencia escribió:
“Me está acariciando… me quiere tocar la concha!”
Agustina apenas lo leyó, se atragantó con la bebida…
“Qué envidia! ¿Lo dejaste que te la toque?”
“No.! Me toca los muslos… casi tocándome la concha!”
Las dos ni se miraban para no levantar sospechas.. simplemente escribían en el whatsapp.
“¿Te estás mojando?” –Le escribió Agus.
“Siiiii”. -Respondió Florcha sonriendo.
“Hdp. Vas a hacer que me moje!”
A todo el asunto, el muchacho continuaba con sus roces… en uno de esos movimientos, sin querer uno de sus deditos rozó la bombacha de la chica… ella ni se dio cuenta.. pero él ya estaba con el pito haciendo presión en el jean… se puso el mantel encima para que por las dudas nadie le viera la erección.
Tíos, abuelos, primos…todos hablando normalmente ahí… quien se iba a imaginar que las chicas tenían la chochita chorreando bajo la mesa… y que hacían cosas tan chanchas con su hermanito menor…
La tía le preguntó a Florencia sobre el colegio, ésta le respondió las muy buenas notas que sacó al final, y la tía le dijo “Qué responsable! Siempre fuiste muy estudiosa.. ven? Ella es un ejemplo! Deberían aprender ustedes!” dijo refiriéndose a sus hijas, o sea las primas de Florencia.. mientras le sonreía… lo que no sabía la tía era que la nena estudiosa y responsable en este mismo momento tenía la bombacha toda mojada.. mientras su hermanito menor le metía mano y casi le estaba tocando la concha!
Después de eso, trajeron la típica comida como los turrones y esas cosas, y ‘festejaron’ la navidad a medianoche.
Un rato después, se retiraron los demás familiares.. algunos algo pasados de copas ya.
Volvió el silencio a la casa. Mamá limpió un poco y se acostó enseguida, acusando mucho sueño.
Los tres chicos se quedaron un rato viendo tv… cuando su madre se fue a su cuarto y cerró la habitación, empezaron a hablar en la cocina, de pie mientras levantaban la mesa. Hablaban en voz baja.
-No podés ser tan pervertido! Me tocás en cualquier lado ya!-Dijo Florencia tratando de ‘retar’ de alguna manera a su hermano…
-No fue nada!… Aparte seguro te gustó…
-..Bueno.. sí me gustó.. pero no es motivo para que me metas la mano en la concha en cualquier momento!
Los tres se rieron en voz baja…
-Si ni me dejaste tocártela!-Respondió el chico.
Martín le volvió a meter la mano entre las piernas, ahora estaban parados frente a frente, y se la metió debajo de la falda. Le acarició la parte interna de los muslos con los dedos otra vez, bien cerca de la bombacha…
-Así te toqué… no te toqué la concha hermanita!
-Me da vergüenza que me toques ahí!
Florcha le sacó la mano de su entrepierna, mientras no paraba de humedecerse.
-¿A vos te da vergüenza Agus?-Preguntó el chico.
Llevó su mano a Agustina… sin decirle nada, se la metió bajo la faldita, subiendo la mano, rozándole la piel de los muslos con sus deditos… jugó con ellos en el interior de los muslos de su hermana mayor…
La chica lo miraba mientras el muchacho continuaba jugando…la acariciaba toda ahí…sintiendo el calorcito… se la subió aún más… ya rozándole la bombachita… el chico podía sentir la tela… ¿ella sentía que ya casi se la estaba tocando?
Al ver que su hermana no le decía nada, siguió rozándole la entrepierna… le pasaba los dedos lo más ligero posible por sobre los bordes de la bombacha… tocaba la tela… y la chica lo sentía, pero se dejaba.
-¿Ves Flor? No pasa nada… mirá cómo la estoy tocando…
Mientras se miraban a los ojos, Martín le apoyó un dedito en la concha, sobre la tela… enseguida lo quitó.. le pareció húmeda.
Volvió a acariciar los muslos, bien arriba…y otra vez le apoyó el dedo en la chochita. Como su hermana se dejaba, subió bien su mano en la entrepierna de Agus, y le empezó a acariciar con dos dedos sobre la concha por encima de la bombacha… sin dudas la sentía bien húmeda!
Florencia los miraba.
-¿Te está tocando la concha?-Preguntó.
Agustina se agarró la falda y la levantó, para mostrarle a su hermana. Ahora con Agus sosteniéndose la faldita arriba, podía vérsele toda la bombacha, y las piernas. Y por supuesto, ahora Florencia podía ver bien como Martín tenía sus dedos sobre la conchita de su hermana.
Se excitó tremendamente al ver esa imagen.
El chico mantenía sus dedos acariciando la vagina sobre la bombachita blanca de su hermana… presionó más, hundiendo un poco sus dedos junto con la tela, dentro de los labios vaginales.
Inmediatamente Agustina sintió el placer, y se estremeció, cerrando los ojos. Martín no podía creer que le estaba tocando la concha a su hermana.
Retiró la mano de ahí por un momento. Rápidamente se desabrochó el jean y sacó la pija parada afuera, mostrándosela a sus hermanitas.
Una vez que estaba la pija al aire, volvió a meterle la mano en la entrepierna a Agustina. Mientras le rozaba la conchita…
-Quiero verlas… quiero que me muestren la concha… ¿te puedo bajar la bombacha Agus?
La chica no respondió.. ya estaba tan mojadita que no pudo contenerse al verle la pija tan parada, y llevó una mano para tocársela.
La agarró con un par de dedos, levemente… mientras ambos se tocaban, Florcha los miraba… y ella también se empezó a tocar por encima de la bombacha.
Agustina se la dejó de tocar, y se dio la vuelta, para mostrarle bien la cola… la bombacha blanca se le metía entre las nalgas…
-Poneme el pito en la cola hermanito… pero no me bajes la bombacha!
La chica se inclinó, poniéndose casi en cuatro, apoyándose las manos en la mesa. De esa manera, su hermano se agarró el pene y se acercó, hasta clavárselo entre los cachetes, haciendo presión en la tela de la bombachita… estaba tan excitado que se la manchó con la babita de la pija.
Se la pasó por ahí, pero luego la bajó un poco, pasándosela por la concha, sobre la tela. Su hermana no le dijo nada.
Le apoyó la punta de la pija entre los labios vaginales y trató de empujar, cuando su hermana mayor soltó un leve gemido.
Al ver todo esto, Florencia ya se estaba tocando el clítoris por encima de la bombacha. Ella también se puso inclinada sobre la mesa, incitando a su hermanito a que le haga lo mismo.
-Me toca!-Dijo Florcha.
El chico la obedeció, y salió de Agustina para poner atrás de su otra hermana. Le subió la falda, viéndole toda la cola, y le puso ambas manos a los costados de los cachetes. Se los abrió un poco, le abrió un poquito la cola para meterle la pija… se la puso bien abajo, mientras la agarraba de las caderas. Trató de hacer lo mismo, flexionó un poquitín las rodillas para ponerle la pija en la concha. Lo logró.
Apenas sintió su tronco apoyarse y deslizarse por los labios de la concha de su hermana, casi acaba. Le apoyaba la cabecita de la pija en la conchita, haciendo presión para metérsela.. mientras Florcha suspiraba y jadeaba. Ya estaba chorreando mucho, y su hermano lo notaba.
Mientras se la pasaba por la chocha, le agarró el elástico de la bombacha, y quería bajársela.
-Quiero que me muestres la concha hermanita… dejame bajarte la bombacha!
Permaneció callada, gimiendo en voz baja, sintiendo la pija de su hermano chocar en su conchita virgen…
-Me da vergüenza!…
Martín llevó una de sus manos abajo, y la metió entre las piernas de su hermana. Le tocó entera la concha encima de la bombacha… estaba empapada!
Florcha estaba ya muy caliente y llena de flujos… por primera vez su hermano le estaba tocando bien la concha, sintiendo sus labios gordos a través de la tela húmeda!
-Mmmm… estas re mojada hermanita… mirá Agus.. tocale la concha.. mirá lo mojada que está.
Agustina estiró su brazo y metió su mano en la entrepierna de Florcha… le tocó el clítoris y la conchita, su hermana se retorció y gimió.
-Uhhhhh…-Gimió Florencia.
El chico volvió a meterle la pija ahí, y se la pasó bien a lo largo de la chochita… ya el tronco se le humedecía con los flujos de su hermana, que la tela de la bombacha no podía absorber ya.
-¿Te gusta que te pase la pija por ahí hermanita?
-…Sii… ahhhh
-Cómo te gusta Flor…dale mostrame la concha… mostrame cómo tenés la concha mojada porfa…
-…Ahhhh… te la muestro si Agus también te la muestra…
Florencia ya no daba más. Tenía que tocarse para tener el orgasmo.. y uno sólo no sería suficiente. La pobre ya sentía que se le caían gotas de su concha por los muslos…
Martín se detuvo por un momento. La miró a Agustina.
-…Ok.. te la vamos a mostrar… pero antes meteme de nuevo el pito en la cola… que me gusta mucho…-Dijo Agustina.
El muchacho hizo caso a la tremenda puta de su hermana mayor, ella se abrió la cola con sus manos, y él le metió la pija dura en la cola otra vez, a ella eso le encantaba.. le encantaba sentirla ahí.
-Metémela por abajo de la bombacha hermanito… ponémela bien en la cola!
Hizo caso, y le movió un poquito, levemente la bombachita para meterle la pija bien adentro. Empujó, y volvió a sentir el cálido agujerito del orto de Agustina, chocar contra su glande gordo e hinchadísimo.
-Uhhh… esoo… ahí pendejo…
-Ahh.. hermanita… no aguanto más!…
-Dale chanchito… dejamela un ratito más en la cola.. dejamela así clavadita que me encanta…
-Me voy a venir Agus.. voy a acabar…!
Agustina ya estaba como una perrita en celo…y Martín peor… tras todas esas cosas que le pedía su hermosísima hermana.. era casi inhumano seguir resistiendo… tenía la pija bien clavada en el agujerito de la cola de Agustina, y ya no daba mas… el líquido pre-seminal brotaba bestialmente, manchándole todo el culo a su hermana. Por algunas fracciones de segundo, se le cruzaba por la cabeza tratar de metérsela por la cola, que excitada como estaba su hermana, se dejaría… pero no lo hizo. Estaba al borde de acabar.
Se despegó de su hermana. Ya no podía resistir más. Agustina lo entendió, mientras se mordía los labios, más caliente y puta que nunca. La chica se inclinó aún más, hasta quedar completamente en cuatro, paradita apoyada sobre la mesa.
-Bueno… bajame la bombacha hermanito… dale bajame la bombachita y mirame la concha!
El chico se bloqueó por unos instantes. Entre la extrema calentura, la leche que le estaba a punto de salir, la pija que le estaba por estallar, y lo que le pedía su hermana mayor… pensaba que ella se bajaría la bombacha.
-¿Qué esperás pendejo? ¿Querés verme la chocha mojada o no?

Aviso Legal Chicas Amateur

Aviso legal: Abandona esta web si eres menor de edad : Web de contenido adulto (siguiendo la normativa especificada en la ICRA) © 2008 Spain.
No nos hacemos responsables del material del sitio, son fotos y videos que nos mandan los usuarios, si alguien se siente ofendido o reconoce como propio el material y desea que no se publique, por favor lo notifique y enseguida será borrado.