viernes, 13 de julio de 2018

Maru, un culo 10 puntos

Maru es una pendeja morocha hermosa de 18 años que tiene un culo que se le antoja a todos los tíos, afortunadamente ella lo presta muy seguido así que ya varios han podido follar ese culo de 10 puntos, que a sus apenas 18 años ya no es para nada virgen!
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Maru, un culo 10 puntos






Confesión sexual de Maru

TÍO MARIO: ¿Qué pasa aquí?

Todos pegamos un grito del susto, cada quien intentaba taparse con lo que tuviera a su alcance.

ROSITA: Salte, papá. Me da vergüenza que me mires desnuda… o por lo menos voltéate mientras nos vestimos.

Él se volteó y nos vestimos rápidamente, al tío Chato se le trabó el zíper en la camisa, yo no encontré mi hilito, de cualquier manera Rosita le avisó que ya podía voltearse:

TÍO MARIO: Aún no me han contestado ¿Qué pasa aquí?

ROSITA: Pues… que con el Chato nos estábamos divirtiendo y la Lucky nos estaba espiando, yo la jalé a la cama y una cosa llevó a la otra… hasta que tú apareciste.

TÍO MARIO: Tú sabes que siempre he respetado tu privacidad, aunque no esté de acuerdo en algunas cosas, pero Lucky es tu prima y es menor de edad.

ROSITA: Te pido perdón, no volverá a ocurrir.

TÍO MARIO: ¿Y tú, Chato, no tienes nada que decir?

TÍO CHATO: Pues… mire, Don Mario, yo sé que usted tiene razón, la Lucky también es mi sobrina y está mal lo que hicimos…

TÍO MARIO: Ven Lucky, quiero hablar contigo.

Me llevó a su habitación y me dijo que no le iba a decir nada a mis papás porque ellos aún me creían inocente, pero me pidió una explicación de mis actos.

No tuve más remedio que contarle mis inicios con el tío Chato y que hoy por aceptar un reto nos encontró en semejante situación.

TÍO MARIO: ¿Tu tío Chato te acosó, abusó de ti?

YO: No exactamente tío, voy a ser muy honesta con usted… no sé ni por dónde empezar… en la escuela hay un chico de secundaria que me gusta pero no me hacía caso… y… ya tengo edad para tener novio, con decirle que creo que soy la única chica virgen de la clase… se lo conté a mi tío Chato y… primero me enseñó a besar… y así… yo quería que él me quitara la virginidad pero nunca quiso… no sé qué más decirle… ¿Por qué me mira así?

TÍO MARIO: Eres igualita a tu madre a esa edad.

YO: Gracias… porque me lo dice como un cumplido ¿verdad?

TÍO MARIO: Así es… ¿Hasta dónde llegaste con el Chato?

YO: … pues a todo… menos a perder mi virginidad… no me mire así, tío…

TÍO MARIO: Entiendo que ya estás en edad de conocer algunos secretos del sexo… ¿Pero un trío?

YO: Ya no me diga esas cosas…

TÍO MARIO: Aunque soy viejo, mi profesión me ha enseñado que hoy la juventud empieza muy temprano a conocer el sexo… ¿Sabes que te podría chantajear?

YO: Sí, tío… y estoy dispuesta a hacer lo que usted quiera…

TÍO MARIO: Te propongo algo mejor… para ayudar a tus papás y a ti, te voy a dar trabajo en mi clínica, por las tardes, yo te llamo para avisarte cuando puedes empezar, tendrás un buen sueldo y trabajaras poco y como adelanto… toma… Q500.00 ¿Qué te parece?

YO: ¡Muy bien!... pero no entiendo que tiene que ver eso con el chantaje…

TÍO MARIO: No te quiero chantajear, eso siempre termina mal… si tú un día quieres hacer algo… solo pídemelo… ¿Ok?

YO: Ok.

No estaba segura si estaba soñando o era realidad, me había portado mal y me daba trabajo… ¡y Q500.00!… tal vez si me porto peor me vaya mejor… lo primero que hice fue comprarme un consolador… y también hilitos… de esos que se te pierden en medio de las nalgas, algo me decía que me iban a ser de mucha utilidad.

El lunes al salir de la escuela, Irma me estaba esperando, al principio la rechacé, pero ante su insistencia acepté que fuéramos a mi casa a almorzar. Nos fuimos todo el camino en silencio, pero al solo entrar a la casa empezó pidiéndome disculpas, que culpa de ella había terminado con mi novio, pero me juraba que entre ellos no había nada:

YO: ¡Le estabas mamando la verga!

IRMA: Sí… pero solo eso… y fue solo esa vez… bueno… dos… pero él te quiere… bueno… no sé si todavía te quiere…

YO: ¿Cómo así?

IRMA: Me vas a matar… y no te culpo…

YO: ¡¿Qué?! ¡Cuéntame!

IRMA: Él me pidió que lo fuera a visitar a su casa para saber de ti.

YO: Y por eso le mamaste la verga.

IRMA: Nooo… déjame contarte… él me preguntaba por ti y quería saber por qué no ibas a visitarlo… yo sabía que estabas con tu tío… siempre le ponía excusas… que si nos dejaban muchas tareas… que tu mamá te había pedido hacer mandados… que estabas ayudando a tu papá en la herrería… pero se me acabaron las excusas… y…

YO: NO me vayas a decir que le contaste sobre mi tío Chato.

IRMA: …sí.

Fue tanto mi enojo que le pegué una bofetada, ella se puso a llorar y yo me sentí muy mal… nos quedamos calladas un rato…

IRMA:… ¿quieres que me vaya?

YO:… quiero que me digas por qué le mamaste la verga a mi novio ¡Dos veces!

IRMA: … la primera vez fue cuando le conté que tú practicabas con tu tío y como se lo conté con muchos detalles, pues se le paró la verga y… el resto es historia… y la segunda fue cuando nos encontraste.

YO: ¿Lo has vuelto a ver?

IRMA: ¡No! ¡Te juro que no!... ese día que nos viste me dijo que las mujeres éramos una mierda y me echó de su casa.

YO: Ok… creo que dejaré de salir con niños… como que los hombres maduros me convienen más… ¿No me vas a preguntar por qué, ¡PENDEJA!?

IRMA: Sí, dime pendeja, me lo merezco… ¿Qué te pasó?

Y le conté todo sobre el cumpleaños de mi tío Mario, pero hice mucho énfasis en que me había encantado como Rosita me había mamado la pepa.

IRMA: ¿De verdad te gustó?

YO: Mucho… cómo que nosotras las mujeres sabemos dónde chupar… donde lamer… con que presión… a qué velocidad… dejemos de hablar de eso porque me voy a calentar.

IRMA: ¿Quieres que te la chupe?

YO: Sí, pero solo tú a mí.

IRMA: Gracias, pende… jita. Gracias por ser mi amiga otra vez, desde hoy me convierto en tu esclava, bájate la tanga.

Me senté en el sofá donde antes dormía el tío Chato, Irma se hincó, me pasó la lengua por mi cosita, yo abrí más las piernas, ella me las puso en sus hombros y me pasaba la lengua desde mi culito hasta el botoncito, me metías los deditos atrás y un poquito adelante, la agarré con violencia de la cabeza y la restregué en mi rajita, la tiré al suelo y me senté en su cara para que me chupara el culo, hasta que me vine en su boca… fue muy rico, pero nada comparado con la manera en que Rosita movía su lengua.

Al final de la tarde me llamó mi Tío Mario para decirme que me esperaba mañana a las tres, feliz se los conté a mis papás, mi mamá me dijo que al fin servía para algo, que con mi sueldo tenía que pagar la luz o el teléfono, le dije que no sabía cuánto iba a ganar pero que yo estaba dispuesta a ayudar en los gastos de la casa.

Mi mamá me mandó a traer tortillas para la cena, yo aproveché para visitar al tío Chato, le dije que no tenía mucho tiempo y que me contara cómo le había ido con el tío Mario, el muy cabrón me dijo que si tenía poco tiempo entonces me iba a contar mientras le mamaba la pija, se sentó en su cama y yo empecé a mamar esa vergota deliciosa:

TÍO CHATO: … al día siguiente Don Mario me pidió hablar conmigo… ay que rico, así, así, ah… me dijo que él sabía que su hija era una putita y que no me reclamaba eso… ay, que rico, mete y saca tu dedito, uf, así, así… pero que meterme contigo era inaceptable… a la puta que rico me mamas la verga… los huevos… así… me hizo prometerle que nunca más iba a estar contigo… me vengo, me veeengggooooo… yaaaaa que riiiicoooooo… uffff…. Ya te conté.

YO: Ya te mamé… ¡Qué bien cumples tus promesas!

TÍO CHATO: ¿Te gustó la rosita, verdad?

YO: Tiene una lengua… hay que repetirlo.

TÍO CHATO: ¿Qué te dijo Don Mario?

YO: Hay te cuento después, adiós, me voy por las tortillas.

Esa noche estrené mi consolador, lo chupé con ganas y dormí con él metido en mi traserito. Al día siguiente me bañé y también me estrené un hilito negro, se me veía muy bonito, dejé preparados mis tacones, una mini no tan corta y mi blusa favorita, quería impresionar al tío Mario… al regresar de la escuela me vestí, me maquillé un poquito, cosa que nunca hago y me fui a la clínica.

Al llegar me atendió una señora, me explicó como contestar el teléfono, la lista de pacientes a los que debía llamar para recordarles su cita, como hacer las facturas para cobrar, las tarifas, en fin, me explicó todo. Me dio tristeza por ella, seguramente mi tío la había despedido para darme trabajo. Mi tío estaba atendiendo un cliente, aproveché para ver su agenda y no tenías más clientes… picarón… su próxima cliente sería yo… pero para otra cosa… que rico.

A la media hora salió un señor, le cobré, le di fecha para su próxima cita y se fue… y apareció mi tío:

TÍO MARIO: Hola, señorita Lucrecia… así te diré delante de la gente.

YO: Hola Doctor ¿Así debo decirle?

TÍO MARIO: Exactamente, eres tan inteligente como tu madre, hoy no hay más pacientes, así que pasa a mi oficina y cuéntame cómo te ha ido.

YO: Mis papás se pusieron muy contentos de que trabajara con usted.

TÍO MARIO: ¿Tu mamá también?

YO: Bueno… usted sabe el carácter que tiene mi mamá… me dijo que tenía que ayudar con los gastos de la casa.

TÍO MARIO: Ok…. Y dime ¿Qué pensaste de nuestra última conversación?

YO: Qué lo quiero mucho, que es divino y que es mi tío preferido.

TÍO MARIO: Vamos por partes, que me quieres mucho, es normal, soy tu tío, que soy divino que te lo crea tu abuela (reímos) y que soy tu tío preferido… hum… el Chato ha de ser tu tío preferido.

YO: Lo era, no le miento… pero ahora… y no crea que es porque me dio trabajo… o porque me dio dinero, no, ¡no!... es porque no le dijo nada a mis papás.

TÍO MARIO: El Chato tampoco les dijo nada.

YO: Tiene razón… no sé qué más decirle…

TÍO MARIO: ¿Cuéntame cómo le pedías cosas al Chato?

YO:… me da vergüenza… pero se me ocurre una idea… digamos que yo soy su paciente y usted me revisa.

TÍO MARIO: Eres tremenda, Ok.

YO:… buenas tardes Doctor… sigue usted…

TÍO MARIO: Buenas tardes señorita… te toca…

YO: Fíjese doctor que tengo un dolor en la baja espalda ¿Qué será?

TÍO MARIO: Puede ser por muchas causas, porque se sienta incorrec…

YO: No, tío, ¿usted nunca jugó de niño al doctor?

TÍO MARIO: (Ríe) Tienes razón, es que me tomé muy en serio mi papel… bien señorita, la voy a examinar, quítese la ropa y póngase la bata por favor.

YO: … pero voltéese, tío, los doctores no ven con morbo a las pacientes… así está mejor… pues, vea, Doctor, le quiero contar que ni siquiera he podido tener relaciones sexuales con mi novio del dolor que tengo… ay qué pena contarle mis intimidades pero es para que me entienda…

TÍO MARIO: ¿Ya tiene relaciones sexuales siendo tan chiquita?

YO: Sí… pero solo por atrás… se lo cuento a usted porque es Doctor, una no anda por la vida contándole sus intimidades a cualquiera… mi novio tiene miedo de quitarme la virginidad… por adelante… ¿Es eso normal, Doctor?

TÍO MARIO: Depende… tal vez tu novio no quiere un compromiso serio contigo… o puede ser que tenga otra y tenga miedo que lo sorprendan…

YO: ¿Usted qué haría, Doctor?

TÍO MARIO: Es difícil saberlo, yo tengo varios años de viudo y con una niña tan linda cómo tú… no sé si podría resistir la tentación…

YO: Ya puede voltearse, Doctor.

TÍO MARIO: Acuéstate boca abajo en la camilla… ¿aquí te duele?

YO: Ahí empieza… un poquito más abajo aumenta el dolor.

TÍO MARIO: ¿Aquí?

YO: Más abajo.

TÍO MARIO: Pero más abajo tienes los glúteos.

YO: Pues ahí cabal me duele ¿qué tengo?

TÍO MARIO: ¿Aquí? (Asentí con la cabeza) Hum… necesitas un masaje, tienes los músculos contraídos… déjame traer un aceite especial… si no te molesta debes quitarte la bata.

YO: ¿Es necesario, tío?... digo, Doctor.

TÍO MARIO: Es imprescindible.

YO: Está bien, Doctor… me da pena que me vea desnuda… pero si es por mi bien…

TÍO MARIO: ¡No traes ropa interior!

YO: Traía, pero usted me dijo que me desnudara.

TÍO MARIO: Bien, empecemos el masaje, que piel más suavecita tienes… tu novio es un tonto… espero que no te moleste que te masajee el ano… pero es parte del tratamiento…

YO: Ay, Doctor, que raro… cuando me metió el dedito se me quitó el dolor… no lo saque que me vuelve el dolor…

TÍO MARIO: Ya tengo el diagnóstico… tienes una enfermedad muy rara… vas a tener que pedirle a tu novio que te haga el amor por la vagina, de lo contrario vas a seguir padeciendo dolores por más masajes que yo te haga.

YO: Pero si no quiere… ¿sabe una cosa? Voy a terminar con él, culpa suya no me curo… ¿Y ahora qué hago, Doctor?

TÍO MARIO: Yo podría curarte como profesional de la Medicina que soy…

pero eso solo pasa cuando la paciente está de acuerdo.

YO: Ay, no sé, Doctor… no le quiero causar problemas… ¿le puedo hacer una pregunta indiscreta? (Asiente) ¿Tiene pareja?

TÍO MARIO: ¿Eso que tiene que ver? Esto lo hago en ejercicio de mi profesión… pero te voy a contestar… pareja estable, no… pero hay una niña que trabaja en la finca con la cual tengo mis mañoserías.

YO: ¡¿Liz?! La hija de su sirvienta.

TÍO MARIO: Me debes de guardar el secreto.

YO: ¡Pero si es una niña!

TÍO MARIO: Es dos años mayor que tú… y a ti te tengo desnuda con mi dedo metido en tu anito… pero si no quieres…

YO: No, no es eso… yo me quiero curar… ¿Haría eso por mí?

TÍO MARIO: Sí, pero con algunas condiciones… la más importante es que nadie debe saber esto… menos tus padres… la otra es que nunca te pediré nada… si tú quieres algo me lo pides… ya estoy muy viejo para aceptar rechazos… y la última que es la más importante… bueno, esa depende de cómo nos vaya hoy…

YO:… eh… hum… eh… ay tío… estoy excitada…

TÍO MARIO: Yo también, mi amor…

YO: La primera condición: ¡Aceptada! La segunda la podemos resolver jugando al Doctor, y si me cura bien… escucharé su última condición.

A partir de ese momento se vino un juego de lenguas desenfrenado, la conversación nos había puesto muy calientes, aderezado con que éramos familia… ¡lo prohibido es muy rico! por fin iba a perder mi virginidad… los dos estábamos muy nerviosos… él se desnudó y le vi una verga deliciosa, no tan grande como la del tío Chato, lo cual agradecí… se veía que tenía mucha experiencia, sabía cómo tratar a una mujer, no con las prisas de mi otro tío… me besó todo el cuerpo, me moría por agarrar es verga y pajearla, pero me daba pena… insólito… él me agarró la mano y la llevó a su pija hermosa… me masturbaba el clítoris… se metió entre mis piernas y me mamó mi papayita… que rico sentía, esa manera de mover la lengua era hereditaria… Rosita me mamó igual… que rico… yo quería devolverle el favor… pero no sabía cómo decírselo… ese hombre me leía la mente… me puso su chorizo en la cara… por fin… abrí la boca y lo hice delirar con mi garganta profunda… él me violaba la boca y eso me ponía más caliente…

Me puso boca abajo y se puso un condón, me dijo que era una gran ventaja que me gustara hacerlo por atrás, porque así cuándo estuviera muy excitada, que le avisara porque era el momento justo para penetrarme por adelante… hasta para metérmela fue delicado… comenzó su bombeo… yo paraba más mis nalguitas y lo apretaba con mi recto para que sintiera más rico... ya no me bombeaba… me puyaba… me taladraba… sentí que me venía y se lo dije… me dio vuelta… se agarró la pija y jugueteó en mi cosita… yo me agarré duro de la camilla… empezó a presionar y ¡plof! Me hundió toda su deliciosa verga… me dolió un poquito… se quedó quieto… sentía todo su peso sobre mi cuerpo… yo empecé a mover la pelvis y entonces sí que me cogió, me daba fuerte, yo sentía placeres desconocidos… era delicioso como las paredes de mi vagina lo abrazaba, lo succionaba, lo ordeñaba… metió su mano entre mis nalgas y me profanó el culo, ese fue el detonante para que me viniera una ola de placer que la sentí como una pequeña muerte… quedé desfallecida… fue exquisito… nunca había sentido tanto placer… él salió de mí… sentí un enorme vacío… me hubiera gustado que se quedara adentro para siempre… me hinqué y se la mamé hasta que derramó toda su leche en mis cara y mis senos, para hacer bien la tarea se la dejé muy limpia con mi boca.

A las cinco en punto de la tarde salimos de su clínica, era un hombre muy metódico. Me fue a dejar a mi casa y me dio otros Q500.00 pero me advirtió que no le contara a nadie.

Pasaron los días y el juego se repetía tres veces por semana, estábamos llegando a fin de mes y yo me preguntaba si mi tío Mario me iba a pagar o los Q500.00 que me daba cada vez que teníamos sexo, era mi paga. Si era así estaba frita, porque no me duraban nada, me los gastaba al día siguiente en chucherías, ropita sexi e invitaba a comer a Irma todos los días, íbamos a restaurantes caros, estaba llevando una vida que no correspondía a mi edad, mi tío Mario me llenaba de regalos, estaba feliz pero en mi casa las cosas empezaron a ir mal.

Una cosa atormentaba mi cabeza ¿Cuál sería esa tercera condición que quería mi tío?

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

a laaa arreglen las imagenes no se pueden ver todas :(

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