viernes, 13 de julio de 2018

Altea, joven guarra muestra sus tetas

Altea es una joven de18 años muy tímida que le envió estas fotos de sus tetas al chico que le gusta... Una pendeja rubia hermosa con unas tetas preciosas con pezones bien rosaditos como le gustan a todos!
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joven guarra muestra sus tetas

Relato sexual de Altea con su tío

Estaba visto que el sexo no tiene condición social, las inmundicias que presencié en la choza del tío escuálido, tampoco eran tan diferentes de las que hacíamos con mi prima la arquitecta y mis tíos, Irma y yo veníamos de una clase bastante humilde, ella se relacionaba con albañiles y yo con profesionales, pero al fin de cuentas éramos un par de putitas las dos, solo que yo lo disfrutaba y me imagino que para ella era un enorme sacrificio.

Un domingo estando en mi cuarto le conté mi experiencia con Liz y mi tío Mario y cómo nos sorprendió su mamá y el desenlace de la historia.

YO: Si quieres un día te presento al tío Mario, él es muy atento y sabe tratar a las niñas, no como esos viejos apestosos con los que te ves obligada a acostarte.

IRMA: ¿Y quién te dijo que me veo obligada? Mira pendeja, a mí me gusta lo sucio, lo cochino, lo asqueroso, no soy como tú toda finita, es el único lugar donde me siento deseada, importante, que esos viejos y patojos paguen por tenerme a mí, eso no lo soñé ni en mis más locas fantasías.

YO: ¿Pero cómo llegaste a prostituirte de es amanera?

IRMA: Todo empezó cuando me contaste que te daban tanto dinero por cogerte, yo empecé a cobrarle a mi tío y cuando no tenía dinero pues no le daba las nalgas, entonces un día que estaban tomando cerveza con don Jacinto le preguntó si no le gustaría cogerse a una niña como yo y don Jacinto le dijo que sí, que hasta pagaría Q100.00 por cogerme, mi tío me dijo que me daba la mitad si me atrevía y así empecé a ser puta, luego mi tío fue poniendo tarifas, que Q125.00 por el culo, que Q10.00 por mamada y Q50.00 por meada, no teníamos idea el dineral que íbamos a hacer, mi tío ya no trabaja y yo estoy pensando dejar la escuela y dedicarme a puta de tiempo completo.

YO: No seas bruta, Irma, eso no te va a durar para toda la vida… ¿No me digas que te gusta que te orinen dentro de la boca?

IRMA: La primera vez que lo hizo mi tío, vomité, pero a cambió me dio más dinero, la segunda me los tragué y luego me gustó que los hombres paguen por mearme en la boca, por mamarlos, con lo que a mí me gusta, por cogerme… creo que no me entiendes pero soy feliz y hago mucho dinero, eso sí, llego muy cansada a mi casa.

YO: Tienes razón, no te entiendo, pero cuéntame ¿Qué piensas hacer con tanto dinero? Deberías de inventarles algo a tus papás… no sé… que te sacaste la lotería o cualquier cosa y así justificas ese dinero y se compran una casita tan bonita cómo la nuestra.

IRMA: No sé, yo estaba pensando en operarme las nalgas para tener un culito tan bonito como el tuyo.

Mi vida había mejorado enormidades, todavía recordaba cuando era una pendejita inexperta que no sabía ni besar, y no es que me sienta Cleopatra, pero tengo un futuro muy prometedor, estaba tan feliz que saqué todos mis ahorros y le compré un carro a mi papá, antes le dije a mi tío Mario que fuera mi cómplice diciendo que él me había prestado el dinero como adelanto de mi sueldo, mi papá se puso muy contento y nos llevó a almorzar a la Antigua para celebrarlo.

Lo que Irma jamás sospechó, fue que su papá encontró su dinero debajo del colchón de su cama y un días la siguió sin que ella se diera cuenta, se enteró de todo, le quitó su dinero y la echó a la calle, yo hablé con Tío Mario y él le dio trabajo en la finca, ahora allá vive, pobre Irma, su ambición la llevó a la desgracia. Me preocupaba que me fuera a pasar lo mismo, mi mamá estuvo a punto de descubrir mi secreto.

En una de las tantas culiadas que mi tío Mario me pegaba, le dije algo que hizo que parara de cogerme, abrió la boca como si se fuera a tragarse el universo:

YO: ¿Quién coge mejor, tío, mi mamá o yo?

TÍO MARIO: ¿Qué dices?

YO: Oí a mi mamá hablando con Rosita y así me enteré que habían sido novios antes de que se casara con mi papá. ¿Quién coge mejor, ella o yo?... ¿Te da vergüenza culiarte a la madre y a la hija?

TÍO MARIO: No digas barbaridades.

YO: ¿Quién te mama la verga más rico, mi mamá o yo?... ¡Habla!

TÍO MARIO: …tú Lucrecia, tú mamas y coges mejor que tu mamá, te amo, mi vida, no me dejes nunca, tú te mueves más rico que tu madre… que caliente tienes la cuquita.

YO: ¿Qué decía mi mamá cuando te la cogías por el culo?

TIO MARIO: Nunca le gustó, mi niña.

YO: Ven quiero chuparte la pija hasta que me acabes en la garganta.

Descubrí algo muy curioso, resulta que le estaba limpiando la verga con la lengua y me percaté que tenía en el glande una especie de pequeñísimo lunar en forma de luna en cuarto menguante.

Iban pasando los días y no sabía nada de mi amiga, le preguntaba insistentemente a mi tío por Irma y él siempre salía por la tangente, me decía que casi no la veía, que solo lo hacía cuando le servía la comida… y yo comencé a sospechar.

Me preocupaba que me tío ya no me cogía tres veces por semana, a veces eran dos, hasta que dejo de hacerlo, yo me puse furiosa, histérica, deseperada… pero se lo oculté, sabía que mi supuesta amiga lo mantenía cansado, claro, mi tío ya tenía su juguete nuevo, esa maldita me las iba a pagar, entonces con vocecita dulce y mi mejor sonrisa le dije que ya lo había pensado bien y que me gustaría vivir en ese apartamentito cerca de su casa y que estaba dispuesta a irme con él todos los fines de semana a la finca, me dijo que las oportunidades solo llegan una vez en la vida. Me enojé mucho y le grité que si prefería a Irma que no quería volverlo a ver en el resto de mi vida, me pagó lo que me correspondía y me despidió. No lo podía creer, ¿prefería a una escuálida desculada que a mí?

El mundo se me estaba viniendo abajo, acudí a Rosita y la encontré con un señor muy guapo, me llevó al baño y me advirtió que no le contara ni una palabra a Ricardo de las cosas que ella hacía conmigo y con el tío Chato, yo le dije que estaba bien, que solo quería contarle que su papá me había despedido, pero sin contarle las causas, casi ni me puso atención y me pidió que me fuera, pensé: hasta las putas como Rosita se enamoran.

Sonó mi teléfono celular y era Irma, la muy descarada se atrevía a llamarme después de lo que me hizo, colgué y no le contesté, así sonó mi celular como una hora hasta que se cansó y dejó de llamarme.

Llamé al tío Chato y él afortunadamente si me recibió, fui a su negocio y le conté todo lo que me estaba pasando en la vida y él muy comprensivo, como siempre, me alojó en sus brazos, yo lloraba como la niña mocosa que era.

TÍO CHATO: Ya, deja de llorar, que te ves muy fea ¿Qué quieres que haga por ti?

YO: Ni yo sé lo que quiero… solo abráseme por favor…

TÍO CHATO: Eso es muy peligroso… teníamos tiempo de no vernos, desde que Rosita se enamoró ya no nos recibe ni los sábados y tengo muchas ganas…

YO: No, tío Chato, yo vengo con el corazón partido y usted solo piensa en coger…

TÍO CHATO: Perdón, Lucky, ¿Pero qué quieres que haga? Estoy muy caliente por sentirte tan cerquita.

Me separé de él, en verdad, coger era lo último que se me antojaba en ese momento, le pregunté cómo iba su vida, su negocio, en fin, quería olvidar mis penas.

TÍO CHATO: … no te vayas a poner celosa pero tengo novia, es una chica que conocí en un curso de computación, me gusta mucho, pero no se deja coger, dice que es muy pronto para llevarla a la cama.

YO: Me alegra mucho, tío ¿Y cuánto tiempo llevan, pues?

TÍO CHATO: Tres días.

Solté la carcajada, mi tío siempre me ponía de buen humor.

TÍO CHATO: El negocio va bien, nada del otro mundo pero me da para vivir, ya no vivo en aquel cuartucho espantoso, ahora alquilé una casita en la Primero de Julio.

YO: ¿Y cómo se llama su novia?

TÍO CHATO: … te lo digo, pero no te vayas a reír… Virginia Pérez Sosa.

YO: ¡Virgen la huevona!

Y me reí como hacía tiempo no lo hacía, mi tío me hizo cosquillas y entre tanto movimiento pude sentir su deliciosa verga en mis nalguitas, él dejó de moverse para ver yo que hacía… paré mi culito, lo froté en su pija, me di la vuelta y lo besé con desesperación, él me tomó de la mano, le dijo a su trabajador que atendiera el negocio y que cuando llegara la hora cerrara porque tenía un asunto urgente que atender, salimos presurosos a su casa, al llegar me quería coger, pero yo le dije que antes quería conocer su casa, era muy bonita, parecida a la nuestra, me llevó a su cama y me besó el cuello, él sabía que esa caricia me derretía, le dije que tuviera paciencia que teníamos toda la tarde para disfrutarnos.

Él me propuso un juego, me dijo que esa tarde me iba a llamar con el nombre de su novia si a mí no me molestaba, yo le contesté que con mucho gusto le iba a complacer la fantasía de cogerse a su novia a través mío… me encantaba el momento cuando ese hombre perdía la cabeza por mí… le propuse que nos desnudáramos y que habláramos cosas cochinas sin tocarnos, él con tal de verme desnuda aceptó, yo me senté en su cama y él en una silla.

TÍO CHATO: ¿Te gustó hacer la tijera con Rosita?

YO: Fue increíble, nunca había sentido algo tan delicioso.

TÍO CHATO: ¿Y esa mamada a tres bocas?

YO: Que rico es mamar siendo mamada.

TÍO CHATO: ¿Te gustó chuparle la pusa a Rosita?

YO: Sinceramente me fascinó, lo único que no me gustó es que la tiene muy peluda y casi me atraganto con uno de sus pelos, pero su sabor es… como le explico…

TÍO CHATO: No tienes que explicarme nada si yo también se la mamé.

YO: Lo que sí me dejó muda del susto es que ella se lo cogiera.

TÍO CHATO: … no es que yo sea homosexual, no dejaría que un hombre me cogiera, pero la Rosita tenía esa fantasía y se la cumplí.

YO: Pero bien que le gustó a la Chatía.

TÍO CHATO: No le vayas a contar a nadie lo que hicimos, si se entera Virginia me manda a volar y ella me gusta mucho.

YO: ¿Cómo le dice su novia, Chato? Yo no sé porque le dicen Chato, si lo conocieran de más abajo le dirían Pinocho.

TÍO CHATO: Si que eres ocurrente… no, solo la familia me dice así, ella me llama por mi nombre: José.

YO: José y la Virgen

Me volví a burlar de mi tío y él se me tiró encima poniendo todo su cuerpo sobre el mío y empezamos a cachondear.

YO: Así, así, José, bésame el cuello, más… que rico… méteme las lengua en las orejas, José, así papito, que rico siento, chupa mis limoncitos, párame los pezones con tu lengua.

TÍO CHATO: Virginia tiene unas chichotas mucho más grandes que tu amiga Irma.

YO: No me hable de esa puta, tío… así, papito… muérdeme estas chichotas ricas que son tuyas, no te olvides de la otra que se va a poner celosa… ay que rica lengua tienes… huy que rico me lames el ombligo, José, no seas malo, que ya no aguanto, baja más papito, más por favor… quiero sentir tu boca chupándome la cuca, por favor, José, cómeme la pusa… ayyyyy… que rica lengua, tío… ya no puedo ser la Virgen… ahora quiero ser yo, la puta que tanto te gusta… métame la tranca, tío por favor… ahhhhhhh, cuanto extrañaba esta moronga cabezona, deme más fuerte, tío… agárreme las nalgas y ábrame el culo… así que rico, nadie me coge como usted, venero su palomota…

TÍO CHATO: Si, Virginia, que pusita tan rica tienes, se parece mucho a la de mi sobrina Lucky.

YO: ¿Ya te cogiste a esa putita?

TÍO CHATO: Muchas veces.

YO: ¿Y qué tal coge? ¿Es tan pervertida como yo?

TÍO CHATO: Ella es la mejor, un día te la voy a traer para que te enseñe a ser toda una puta.

YO: Me muero por conocer a esa Diosa, quiero ser como ella ¿Y ya le diste por el culo?

TÍO CHATO: Por ahí empezamos a coger, tiene el culo apretadito.

YO: Que rico, ¿Y te aprieta rico la verga?

TÍO CHATO: Me ordeña la pija, tanto con su cuca como con su culo.

YO: ¿Y se traga toda tu verga hasta el fondo de su garganta?

TÍO CHATO: Es la mejor mamadora que conozco, ella te va a enseñar lo que es una verdadera garganta profunda.

YO: Deliro por conocerla… que rico me coges… ¿Cuántos años tiene?

TÍO CHATO: Trece… que rico mueves el culo… pero mañana cumple catorce.

YO: Se acordó, tío… que lindo… ¿Y te gusta cogerte a esa niña inexperta?... que rico, José, cógeme cómo te la coges a ella.

TÍO CHATO: Es muy experta, yo le enseñé… ay Virginia, me muero por darte por el culo.

YO: … sí, José, párteme el culo, así en cuatro como le gusta a ella.

TÍO CHATO: … agh que rico culo tienes, Virginia, pero el de ella es más apretadito y me succiona la verga con los músculos de su recto.

YO: Necesito que Lucrecia me enseñe, ha de ser toda una maestra del sexo… méteme toda la pija hasta el fondo, has que chille de placer… así, más, más… dame más fuerte… más duro, reviéntame el culo, José… que rico… me estoy viniendo… yaaaaaaaaaa... ahg… ah…

TÍO CHATO: Así Virginia, así mamita, ordéñame la verga, que rico, me vengo… a la gran puta que riiiiiicoooooooooooooooooooooooooo.

Y así pasamos el resto de la tarde, me chimó cuanto quiso y creo que rompí mi propio record de orgasmos: CATORCE. En camino a mi casa me contó que no me había comprado nada para mi cumpleaños, pero que la otra semana me lo daba, porque mañana por ser domingo iba a llevar de paseo a su novia a Amatitlán.

Cuando llegué a mi casa me encontré con una decepción más, sobre la mesa del comedor había una nota que decía que se habían ido a Escuintla a visitar a la familia de Elodia… mi papá no se acordó que mañana era mi cumpleaños. Me dormí muy triste.

A la mañana siguiente me encontraba sola, sin nadie a quien visitar, ni nadie que me visitara, me aburría como una ostra, nunca había sentido tanta soledad en mi vida… de pronto sonó el timbre de la puerta, pensé que de seguro era un vendedor, abrí y era Irma, le somaté la puerta en las narices, tocó y tocó y tocó y yo nada que le abría, me gritó que se iba a sentar a mi puerta hasta que le abriera, que tenía algo muy importante que contarme, yo quise hacerla sufrir, pero la que sufría era yo, así que le abrí y nos sentamos en la sala.

IRMA: Te he estado llamando por teléfono y no contestas mis llamadas, no sabes lo agradecida que estoy contigo, si no fuera por ti me hubiera quedado en la calle, tenías razón, tu tío sí sabe cómo tratar a las niñas.

YO: ¡Eres una descarada! Vienes a mi propia casa a restregarme que por culpa tuya, mi tío Mario me dejó, eres la peor de las putas, eres una desagradecida traicionera.

IRMA: ¡¿Qué te pasa, pendeja de mierda?! Yo vengo a agradecerte y tú me tratas de desagradecida traicionera, dime ¿Qué te he hecho para que me trates así?

YO: Que te estás cogiendo a mi tío y por tu culpa me despidió.

IRMA: Te juro que no, pendeja, si fuera cierto no tendría ningún problema en reconocerlo, así como lo hice cuando le mamé la verga a tu ex, yo seré lo que quieras, pero nunca te he mentido.

YO: Entonces explícame por qué mi tío dejó de cogerme y me despidió de mi trabajo.

IRMA: ¿Aún no lo sabes?

YO: ¿Qué es lo que no sé? Explícate.

IRMA: No, se lo prometí al doctor, pero si me acompañas a la finca lo verás con tus propios ojos.

Me convenció y salimos para la finca, en el camino le pregunté que si había pedido permiso para ir a visitarme, me dijo que no, que el Doctor no sabía que había ido a buscarme, que la verdad es que su tío había muerto en circunstancias muy sospechosas y que ella había venido a su entierro.

Ya más calmada le pregunté que como iba su nueva vida en la finca y me dijo que esa era otra sorpresa que me tenía, al llegar me advirtió que mi tío no podía verme, que me escondiera bien, yo no entendía nada pero le hice caso, ya eran como las cuatro de la tarde y mi tío había ido al pueblo a comprar provisiones, empezaron a caer unos cachimbazos de agua que parecí tormenta, me llevó al establo y me sentó en un has le heno.

IRMA: A las cinco de la tarde en punto, abre bien los ojos.

YO: ¿Qué hora es pues?

IRMA: Faltan dos minutos para las cinco y vas a ver la sorpresa que te voy a dar.

Efectivamente, a las cinco en punto entraron como treinta trabajadores de la finca, al verme se cohibieron e Irma les advirtió que no le fueran a decir nada al Doctor de q ué yo estaba ahí, que era muy peligroso, todos prometieron callar y empezó la escena más parecida a Sodoma y Gomorra que yo haya imaginado:

Primero hicieron fila los que se la iban a coger por la cuca, eran seis, habían cuatro que le iban a dar por el culo y el resto solo les alcanzaba para una mamada, tal parece que a este grupo no les gustaba mearla, porque nadie pagó extra, así empezó esa escena sub realista, para ahorrar tiempo se la cogían dos al mismo tiempo y ella mamaba una verga, así fueron pasando todos los que se la culiaron, luego vino una catarata de semen que la dejaron llena de leche por todo el cuerpo y ese pelo, que asco, lo tenía pegajoso y los lentes bañados de leche, todos se vistieron y ella me pidió que la bañara con una manguera, mientras lo hacía me contó que ahora no tenía que darle la mitad a nadie y que ya empezaba a hacer otra pequeña fortuna, que ya había localizado una clínica donde se iba a hacer la cirugía plástica, se iba a poner nalgas, también se quería arreglar ese gancho de nariz que tenía y quería ponerse lentes de contacto, en eso estábamos cuando oímos la camioneta de mi tío.

Esperamos a que mi tío entrara a la casa para que no me viera, bajo los trancazos de agua nos dirigimos a una ventana donde se podía ver el interior de la casa, casi caigo desmayada cuando vi salir a mi mamá a servirse un café, le reclamé a Irma el por qué no me había contado nada, ella me dijo que yo no se lo iba a creer y que tenía que verlo con mis propios ojos, tenía razón, no se lo hubiera creído, luego salió mi tío y la besó en la boca, sentí una rabia alucinante, no por celos, me parecía tan bajo lo que hacían, mi tío se aprovechó primero de mí y ahora de mamá, Irma dijo que ellos tenían derecho a estar juntos, que él era viudo y mi mamá divorciada, tuve que darle de nuevo la razón, pero algo en mi interior se desboronaba… afortunadamente dejó de llover, nos fuimos a secar, Irma me prestó ropa que casi no me entraba pero no tenía de otra, me llevó algo de comer y me dijo que a las ocho ellos siempre cenaban en el corredor, minutos antes de la hora me escondí en una jardinera para poder escuchar lo que hablaban, Irma les sirvió la cena.

MAMÁ: No me gusta quedarme sola en la finca y verte hasta el sábado.

TÍO MARIO: ¿Quién te entiende? Tampoco te gusta ir a mi casa en la capital porque te aburres ¿Qué quieres hacer?

MAMÁ: Mi sueño siempre ha sido poner un colegio.

TÍO MARIO: Pues mañana temprano te vienes conmigo, buscas un buen lugar, haces los trámites necesarios y tu sueño será cumplido.

MAMÁ: Gracias, amor, mi sueño lo cumpliste cuando me llamaste, el estar contigo siempre fue el sueño de mi vida, pero…

TÍO MARIO: Otro vez el pero, ¿nunca vas a superar eso?

MAMÁ: Es que se me revuelve el estómago solo de pensar que fuiste amante de mi hija.

TÍO MARIO: Ya te dije como mil veces que solo la contraté para ayudarlos a ustedes, estaban pasando mala época y…

MAMÁ: Júrame que nunca te la llevaste a la cama.

TÍO MARIO: ¡Te lo juro!

Cómo son los hombres de hijueputas mentirosos y nosotras unas idiotas que les creemos todo, a las nueve ya iban para la cama, esa escena no me la podía perder, Irma seguía trabajando con los mozos de la finca, si a eso se le puede llamar trabajo y me metí a la casa para seguir escuchando lo que decían:

TÍO MARIO: Vamos, Regis, compláceme, hazme ese striptease que tanto te he pedido.

MAMÁ: Ay, Mario, no lo hice ni cuando éramos novios… ahora ya estoy muy vieja para esas cosas.

TÍO MARIO: Estás divina, mi reina ¿Qué te cuesta?

MAMÁ: No, déjame que agarre más confianza y te lo hago.

TÍO MARIO: Entonces compláceme con lo otro.

MAMÁ: ¿Cómo crees? Me duele mucho, No, definitivamente no, Mario.

TÍO MARIO: Hoy tengo ganas de jugar contigo… ¿Qué te parece si tú te haces pasar por mi paciente y vienes con un tremendo dolor en tu espalda baja y me pides que te cure?

MAMÁ: ¿Cómo cuando éramos niños, jugamos al Doctor? que vergüenza recordarlo… fíjate que fue así la primera vez que me besaron, un primito me revisaba y… pero dejé de jugar con él porque un día se sacó su cosa y quería que se la tocara.

TÍO MARIO: Ese juego me gusta más, yo soy tu primito y quiero que me la toques ¿sí?

MAMÁ: Esta bien… no primito no te voy a tocar tu cosa.

TÍO MARIO: Pero mira primita como la tengo de parada por tu culpa, tócamela por favor.

MAMÁ: Bueno, pero solo un ratito.

TÍO MARIO: …ay que rico, pajéamela primita…

MAMÁ: Bueno, pero solo un poquito.

TÍO MARIO: …que rico se siente… chúpamela un poquito.

MAMÁ: Pero solo la cabecita.

TÍO MARIO: …que rica boquita tienes ¿me dejas que te la meta un poquito?

MAMA: Sí, pero solo la cabecita.

TÍO MARIO: ¿Te la puedo meter todita?

MAMÁ: Pero solo un ratito.

TÍO MARIO: ¿Te la puedo meter por atrasito?

MAMÁ: ¡Ya te dije que no, Mario! ¡Se acabó el juego! Vamos a dormir… eso no es normal ¿esa obsesión tuya por el ano es enfermiza? Ese agujero lo tenemos para otra cosa, no seas perverso. Arturo nunca me pidió eso… ah ya caigo, a Lucrecia sí le dabas por atrás y la extrañas.

TÍO MARIO: ¡¿Vas a empezar con lo mismo?! ¡¡¡Ya te dije que nunca me acosté con tu hija!!!

YO: Hola mamita, que bonita te ves desnudita.

Los dos hubieran querido que se los tragara la tierra, mi mamá se vistió como pudo, mi tío se puso su bóxer y empezó una verdadera batalla campal donde todos gritábamos ofensas y groserías, mi tío quería sacarme de la habitación y mi mamá lo jalaba, no quería que yo me fuera, cuando mi tío se vio perdido se sentó en la cama y puso sus manos en la cabeza, mi mamá me preguntó, me interrogó, casi me torturó preguntándome que demonio hacía ahí:

YO: Eres un hijo de puta, tío ¿Por qué me negaste?

MAMÁ: ¿Qué quieres decir?

YO: Pues que siempre tuviste la razón, mi tío me cogió desde el primer día que entré a trabajar con él.

MAMÁ: ¿Tienes pruebas?

YO: ¿Cómo sabría que mi tío tiene una manchita en el glande en forma de luna en cuarto menguante si no me hubiera cogido?

Mi mamá salió corriendo y nunca más la volví a ver, mi tío me echó de la finca y tuve que llamar al tío Chato para que me fuera a traer, esa noche me quedé con él, no podía ver a la cara a mi familia después de semejantes acontecimientos.

Pero eso solo fue el principio del fin, al día siguiente llegué muy temprano a mi casa para prepararme e ir a la escuela, no había nadie, que raro, había una carta en el suelo, la casa estaba vacía, no habían muebles, leí la carta y mi papá me escribió diciéndome que mi mamá había llegado anoche y le había contado que yo me acostaba con mi tío Mario, el decepcionado, agarró sus cosas y se fue a vivir a Escuintla con su nueva familia, me decía que no quería nada mío, que en el sobre estaban las llaves del carro que le regalé, sentí una tormenta de pensamientos en mi cabeza y esa noche dormí en el suelo.

Al día siguiente fui a buscar al tío Chato, me dijo que no todo estaba perdido, que vendiera el carro y que con eso iría pagando las cuotas de la casa y así me mantenía.

Viví el tormento más grande de mi vida a mi corta edad, fueron pasando los meses hasta que me quedé sin dinero y me quitaron la casa, mi tío ya se había casado con Virginia y no me podía llevar a la suya porque su esposa era muy celosa, entonces me dio trabajo de telefonista en su empresa y me compró un colchón para que viviera ahí.

El día que cumplí quince años fue el más triste de mi vida, la pasé trabajando y ni mi tío se acordó de mi cumpleaños…

Una noche que se quedó trabajando me dijo que le estaba yendo muy bien, me alquiló un departamentito, volví a la escuela y todo empezaba a mejorar.

Pero él siempre estaba de mal carácter, vivía irritado y no se veía feliz, estaba segura que Virginia era la culpable de sus desgracias:

YO: ¿Qué te pasa tío? Ya no eres el mismo de antes… él que me hacía reír, el que siempre estaba de buen humor…

TÍO CHATO: …es Virginia… pelea por todo… no le gusta la casa donde vivimos… el sexo es pésimo…

YO: ¿Y qué piensas hacer?

TÍO CHATO: No tenemos ni un año de casados y ya está hablando de divorcio… creo que le voy a tomar la palabra.

Increíblemente a la que le iba de maravilla era a Irma, a pesar de que mi tío la echó por culpa mía, me llamó una vez para contarme que la habían contratado en una finca más grande y qué “su negocio” había crecido como la espuma, me mandó varias fotos por whatsApp y era otra, tenía unas nalgas divinas, bien paraditas, tenía la nariz respingada y se había puesto lentes de contacto grises que le quedaban preciosos en contraste con su piel morena, me contó que ahora ya no “trabajaba” con mozos, sino que con los hijos de los finqueros y que ya había comprado una manzana de terreno donde iba a construir su casita, prometimos vernos pronto, pero por una u otra circunstancia no nos hemos podido ver.

El tiempo pasó, yo me recibí de secretaria y ahora trabajo en la Universidad de mi país. Mi tío Chato se divorció de su Virgen huevona, me llevó a vivir con él y ahora solo dice:

TÍO CHATO: ¡Paja!

Y ahí voy yo con mis manitas a darle placer.

TÍO CHATO: ¡Mamada!

Y me hinco a satisfacerlo.

TÍO CHATO: ¡Cuca!

Le abro las piernas y me coge cada día más rico.

TÍO CHATO: ¡Culo!

Me pongo en cuatro y me llena de lechita.

Mi tío me usa… y a mí me gusta
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